Cadillac BLS 2.0T 210cv Sport Aut. (2008-2009)

2006
Gasolina
FWD
Automático 5v
Cadillac BLS - Vista 1
Cadillac BLS - Vista 2
Cadillac BLS - Vista 3
Cadillac BLS - Vista 4

Especificaciones y análisis del Cadillac BLS

Potencia

209CV

Par

300Nm

Consumo

9.1l/100

Emisiones

218g/km

0-100 km/h

8.8s

Vel. Máx.

230km/h

Peso

-kg

Precio

40,260

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

425 L

Depósito

58 L

Potencia

154 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima209 CV / 154 kW
Par máximo300 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito58 L
Maletero425 L

Análisis detallado del Cadillac BLS 2.0T 210cv Sport Aut. (2008-2009)

Descripción general

El Cadillac BLS representó el audaz intento de la icónica marca americana por conquistar el corazón del competitivo mercado de sedanes premium europeo. Lanzado en 2006, este modelo no era un Cadillac de pura cepa, sino una fascinante simbiosis: el alma de un Saab 9-3 vestida con el traje afilado y distintivo de Detroit. Una propuesta que prometía lujo americano con la ingeniería y el tacto de conducción del viejo continente, buscando un lugar entre gigantes establecidos.

Experiencia de conducción

Al volante, el BLS 2.0T es pura emoción contenida. El motor turbo de 209 caballos empuja con una contundencia adictiva desde bajas vueltas, entregando sus 300 Nm de par de una forma lineal y llena. Sientes cómo el coche gana velocidad con una facilidad pasmosa, acompañado de un sonido refinado pero con carácter. La transmisión automática de 5 velocidades, aunque no es la más rápida, gestiona la potencia con suavidad, priorizando el confort. Su chasis de origen sueco le otorga un aplomo y una agilidad sorprendentes, permitiendo disfrutar de carreteras sinuosas con una confianza que no esperarías de un Cadillac de la época. Es un coche que te invita a devorar kilómetros, combinando la comodidad de una berlina de lujo con un inesperado corazón deportivo.

Diseño y estética

Visualmente, el BLS es inconfundiblemente un Cadillac. Su diseño de líneas rectas y ángulos marcados, herencia del lenguaje 'Art & Science' de la marca, le confiere una presencia imponente y diferente a todo lo demás en la carretera. El frontal con su gran parrilla cromada y los faros verticales gritan América, mientras que la zaga, con sus pilotos LED verticales, remata una silueta elegante y musculosa. Sin embargo, al abrir la puerta, la magia se desvanece parcialmente. El interior, aunque bien construido, no puede ocultar sus lazos con General Motors y Saab, con mandos y plásticos que no alcanzan el nivel de opulencia que su exterior promete, dejando una sensación agridulce.

Tecnología y características

Para su época, el BLS Sport venía bien equipado, buscando estar a la altura de sus rivales. El verdadero protagonista tecnológico es su motor de 2.0 litros turbo con bloque y culata de aluminio, una pieza de ingeniería robusta y eficiente heredada de Saab. La suspensión trasera de paralelogramo deformable y los generosos frenos de disco ventilados en ambos ejes hablan de un enfoque serio en el dinamismo. Aunque carecía de las últimas innovaciones que ofrecían sus competidores alemanes, cumplía con lo esperado en confort y seguridad, ofreciendo un paquete tecnológico solvente centrado en la experiencia de conducción.

Competencia

El Cadillac BLS se adentró en un territorio hostil, dominado con puño de hierro por el trío alemán: el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes-Benz Clase C. Estos modelos no solo le superaban en calidad de acabados y percepción de marca, sino que ofrecían una gama más amplia y tecnológicamente más avanzada. Además, luchaba contra su propio hermano de plataforma, el Saab 9-3, y otras alternativas de carácter como el Alfa Romeo 159 o el Volvo S60. Su exclusividad y diseño eran sus mejores armas, pero no fueron suficientes para desbancar a los reyes del segmento.

Conclusión

El Cadillac BLS fue un sueño americano con pasaporte sueco, una berlina llena de carácter que se atrevió a desafiar a los mejores. Su diseño exterior es una declaración de intenciones y su motor turbo es una fuente de satisfacciones. A pesar de sus virtudes, su interior no estuvo a la altura del escudo que portaba en el capó, y la sombra de su origen Saab fue demasiado alargada. Hoy, es una opción fantástica para quien busca algo diferente, un coche raro y especial que ofrece fiabilidad mecánica y un estilo único a un precio razonable. Es el sedán que pudo ser y no fue, pero cuyo encanto perdura.