Especificaciones y análisis del Cadillac Escalade
Potencia
409CV
Par
563Nm
Consumo
14.5l/100
Emisiones
339g/km
0-100 km/h
6.7s
Vel. Máx.
170km/h
Peso
2592kg
Precio
85,618€
Resumen técnico
Gasolina o etanol
Automático 6v
AWD
7 / 5 puertas
- L
98 L
301 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Cadillac Escalade Sport Luxury 6.2 V8 AWD Aut. · 409 CV (2011-2012)
Descripción general
El Cadillac Escalade de 2011 no es simplemente un SUV, es un icono rodante del lujo y la opulencia al más puro estilo americano. Subirse a bordo es una experiencia que te transporta a un mundo donde la discreción no existe y el dominio de la carretera es una sensación palpable desde el primer momento. Es un vehículo que representa una declaración de poder y estatus.
Experiencia de conducción
Al volante, el Escalade te envuelve en una burbuja de confort y poderío. El rugido del motor V8 de 6.2 litros y 409 CV es una melodía adictiva que empuja sus más de 2.5 toneladas con una facilidad pasmosa, logrando una aceleración que humilla a muchos coches más ligeros. La sensación de flotar sobre el asfalto es sublime, gracias a una suspensión que prioriza la comodidad por encima de todo. No es ágil en carreteras de curvas, su territorio es la autopista, donde se siente invencible.
Diseño y estética
Su estética es una oda a la grandiosidad. La enorme parrilla cromada, las líneas rectas y angulosas, y las imponentes llantas de 22 pulgadas conforman una silueta inconfundible y magnética. Es un diseño que no pide permiso, simplemente se impone. El interior es una vasta sala de estar tapizada en cuero, con espacio de sobra para siete ocupantes y un ambiente de lujo clásico, aunque algunos materiales no alcanzan el refinamiento de sus rivales europeos.
Tecnología y características
Para su época, el Escalade estaba generosamente equipado. Contaba con un sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil, un soberbio equipo de sonido Bose y comodidades como los asientos calefactados y ventilados. La suspensión adaptativa Magnetic Ride Control era su joya tecnológica, capaz de leer la carretera y ajustar la dureza en milisegundos para ofrecer un viaje suave como la seda. La tracción total AWD garantizaba seguridad y motricidad en cualquier circunstancia.
Competencia
En el exclusivo club de los grandes SUV de lujo, el Escalade se enfrentaba a competidores de gran calibre. Su rival directo en casa era el Lincoln Navigator. Desde Europa, la batalla la libraba contra el Range Rover, sinónimo de elegancia y capacidad todoterreno, y el Mercedes-Benz Clase GL, que ofrecía una ingeniería y un refinamiento superiores. El Audi Q7 también se postulaba como una alternativa con un enfoque más dinámico.
Conclusión
El Cadillac Escalade es una compra dictada por el corazón, no por la cabeza. Es un vehículo excesivo en todos los sentidos, desde su tamaño hasta su consumo, pero precisamente ahí reside su encanto. Ofrece una experiencia de conducción única, una sensación de ser el rey del mundo que pocos coches pueden igualar. Es un capricho, un símbolo de una era, y una máquina que deja una huella imborrable en quien la conduce.




