Chevrolet Captiva 2.0 VCDi LTX 7 plazas · 150 CV (2008-2010)

2006
Gasóleo
AWD
Manual 5v
Chevrolet Captiva - Vista 1
Chevrolet Captiva - Vista 2
Chevrolet Captiva - Vista 3
Chevrolet Captiva - Vista 4

Especificaciones y análisis del Chevrolet Captiva

Potencia

150CV

Par

320Nm

Consumo

7.4l/100

Emisiones

197g/km

0-100 km/h

10.6s

Vel. Máx.

182km/h

Peso

1895kg

Precio

30,000

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

AWD

Plazas

7 / 5 puertas

Maletero

465 L

Depósito

65 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo320 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito65 L
Maletero465 L

Análisis detallado del Chevrolet Captiva 2.0 VCDi LTX 7 plazas · 150 CV (2008-2010)

Descripción general

El Chevrolet Captiva de 2006 irrumpió en el mercado como una bocanada de aire fresco para las familias que buscaban algo más que un simple monovolumen. Este SUV, con su motor diésel 2.0 VCDi de 150 caballos y su tracción total, prometía una combinación de espacio, versatilidad y seguridad, envolviendo el espíritu aventurero en una carrocería robusta y familiar. Era la respuesta para quienes necesitaban siete plazas sin renunciar a la capacidad de abandonar el asfalto con confianza.

Experiencia de conducción

Al volante, el Captiva transmite una sensación de solidez y control. Su motor diésel de 150 CV, con un generoso par de 320 Nm desde bajas vueltas, mueve el conjunto con una solvencia que inspira tranquilidad en viajes largos y adelantamientos. No es un deportivo, pero su aceleración es más que correcta para su peso. La tracción a las cuatro ruedas aporta un plus de seguridad incalculable en firmes deslizantes, haciéndote sentir que nada puede detener el viaje familiar. La suspensión, orientada al confort, filtra bien las irregularidades, convirtiendo cada trayecto en una experiencia placentera y relajada.

Diseño y estética

El diseño del Captiva es un reflejo de su época: líneas redondeadas y musculosas que le confieren una presencia imponente pero amigable. No busca la agresividad, sino la funcionalidad y la robustez. Su mayor proeza de diseño reside en el interior, donde la modularidad de sus siete plazas crea un espacio vital para la familia. Aunque los materiales y acabados pueden parecer sencillos hoy en día, en su momento transmitían una sensación de durabilidad y buen hacer, un habitáculo pensado para resistir el día a día y las aventuras del fin de semana.

Tecnología y características

Tecnológicamente, el Captiva se centraba en lo esencial y mecánico. Su corazón, el motor diésel con inyección por conducto común y turbo de geometría variable, era una pieza de ingeniería eficiente para su tiempo. El sistema de tracción total conectable automáticamente era su gran baza, ofreciendo motricidad cuando era necesario sin penalizar en exceso el consumo. Carecía de las pantallas y los asistentes de conducción modernos, pero su equipamiento de seguridad, con frenos de disco en ambos ejes y control de estabilidad, cumplía con la misión de proteger a sus ocupantes.

Competencia

En el competitivo segmento de los SUV de siete plazas, el Chevrolet Captiva se medía con adversarios de gran calibre. Modelos como el Mitsubishi Outlander, el Hyundai Santa Fe o el Kia Sorento ofrecían propuestas muy similares en cuanto a espacio y motorizaciones diésel. También el Nissan Qashqai+2 se postulaba como una alternativa fuerte. La batalla se libraba en el terreno de la habitabilidad, la fiabilidad y una relación equipamiento-precio que el Captiva supo defender con argumentos sólidos.

Conclusión

El Chevrolet Captiva 2.0 VCDi es mucho más que un coche; es un compañero de vida para la familia. Un vehículo honesto y capaz que cumple con creces su función principal: transportar a los tuyos con seguridad, espacio y confort. Su equilibrio entre la practicidad de un monovolumen y la robustez de un todocamino lo convirtió en una opción muy inteligente. Hoy, recordarlo es evocar una sensación de confianza y versatilidad, la de un coche que estaba siempre listo para la siguiente aventura, por grande que fuera la familia.