Chevrolet Captiva 2.0 VCDi LT 7 plazas · 150 CV (2006-2008)

2006
Gasóleo
AWD
Manual 5v
Chevrolet Captiva - Vista 1
Chevrolet Captiva - Vista 2
Chevrolet Captiva - Vista 3
Chevrolet Captiva - Vista 4

Especificaciones y análisis del Chevrolet Captiva

Potencia

150CV

Par

320Nm

Consumo

7.4l/100

Emisiones

197g/km

0-100 km/h

10.6s

Vel. Máx.

186km/h

Peso

1895kg

Precio

31,600

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

AWD

Plazas

7 / 5 puertas

Maletero

465 L

Depósito

65 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo320 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito65 L
Maletero465 L

Análisis detallado del Chevrolet Captiva 2.0 VCDi LT 7 plazas · 150 CV (2006-2008)

Descripción general

El Chevrolet Captiva de 2006 irrumpió en el mercado europeo como una bocanada de aire fresco americano, una propuesta valiente que prometía espacio, versatilidad y aventura para toda la familia. Con su configuración de 7 plazas, un motor diésel competente y tracción total, se postuló como el compañero ideal para aquellos que soñaban con escapar de la rutina sin renunciar a la practicidad del día a día.

Experiencia de conducción

Al volante, el Captiva transmite una sensación de robustez y seguridad. Sus 150 caballos, entregados por el motor diésel VCDi, mueven el conjunto con una solvencia honesta, sin pretensiones deportivas pero con el empuje necesario para viajar cargado con confianza. El par motor de 320 Nm se hace sentir desde bajas vueltas, facilitando la conducción. La suspensión está claramente orientada al confort, absorbiendo las irregularidades del asfalto para hacer de los largos trayectos una experiencia placentera. No es un vehículo ágil, pero su sistema de tracción total aporta un plus de tranquilidad cuando las condiciones se complican, convirtiéndolo en un refugio seguro para sus ocupantes.

Diseño y estética

Su diseño exterior es una declaración de intenciones: un SUV imponente y funcional. Las líneas son musculosas y equilibradas, proyectando una imagen de solidez que ha envejecido con dignidad. Sin embargo, es en su interior donde el Captiva revela su verdadera alma. El habitáculo es un espacio pensado por y para la familia, con una modularidad sorprendente gracias a su tercera fila de asientos escamoteable. Los materiales, aunque sencillos, están ensamblados para resistir el paso del tiempo y el exigente trato familiar, priorizando la durabilidad sobre el lujo.

Tecnología y características

Tecnológicamente, el Captiva es un fiel reflejo de su época. El corazón del vehículo, su motor 2.0 VCDi con inyección por conducto común, representaba una solución moderna y eficiente para equilibrar prestaciones y consumo. El sistema de tracción a las cuatro ruedas conectable automáticamente era su principal argumento técnico en seguridad activa, capaz de distribuir el par entre los ejes según las necesidades de adherencia. El equipamiento de confort y seguridad cumplía con los estándares de entonces, ofreciendo lo esencial para viajar protegido y cómodo, en una era previa a las pantallas táctiles y los asistentes de conducción avanzados.

Competencia

En un mercado cada vez más competido, el Chevrolet Captiva se midió con adversarios de gran talla. Modelos como el Hyundai Santa Fe, el Kia Sorento o el Mitsubishi Outlander ofrecían conceptos muy similares, combinando motores diésel, espacio interior y capacidades fuera del asfalto. Frente a ellos, el Captiva jugó la baza de una estética con sabor americano, una gran versatilidad gracias a sus siete plazas y una relación entre precio y equipamiento muy atractiva que conquistó a muchas familias.

Conclusión

El Chevrolet Captiva 2.0 VCDi fue mucho más que un simple SUV; fue la materialización del sueño de un vehículo familiar total. Un coche honesto, capaz y espacioso que supo entender las necesidades de su tiempo. Ofrecía la polivalencia de un monovolumen con la estética y la seguridad de un todocamino, todo ello envuelto en un paquete asequible. Para muchos, fue el cómplice de innumerables viajes y aventuras, dejando un recuerdo imborrable como un miembro más de la familia, fiable y siempre dispuesto a todo.