Especificaciones y análisis del Chevrolet Orlando
Potencia
163CV
Par
360Nm
Consumo
7l/100
Emisiones
186g/km
0-100 km/h
11s
Vel. Máx.
195km/h
Peso
1659kg
Precio
23,100€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
7 / 5 puertas
458 L
64 L
120 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Chevrolet Orlando LTZ 2.0 Diesel 163 CV Aut. (2010-2012)
Descripción general
El Chevrolet Orlando LTZ 2.0 Diesel de 163 CV irrumpió en el mercado como una bocanada de aire fresco americano en el segmento de los monovolúmenes. Es un vehículo que habla directamente al corazón de las familias que buscan espacio, versatilidad y un carácter único, todo ello impulsado por un motor diésel potente y una cómoda transmisión automática.
Experiencia de conducción
Al volante, el Orlando transmite una sensación de solidez y poder. Sus 163 caballos y, sobre todo, los 360 Nm de par motor, empujan con decisión desde bajas vueltas, haciendo que los adelantamientos y las incorporaciones sean maniobras seguras y sin esfuerzo. La caja de cambios automática de 6 velocidades prioriza la suavidad y el confort de marcha, convirtiendo los largos viajes en una experiencia relajante. No es un deportivo, pero su aplomo en carretera y su suspensión, que filtra bien las irregularidades, te hacen sentir seguro y protegido, como en una pequeña fortaleza rodante.
Diseño y estética
Su diseño es una declaración de intenciones. Se aleja de las formas suaves de sus rivales europeos para abrazar una estética robusta y musculosa, casi de SUV. El frontal imponente, con la gran parrilla dividida y el logo de Chevrolet, le otorga una personalidad inconfundible. Por dentro, la funcionalidad es la reina, con siete plazas reales y soluciones ingeniosas como el compartimento oculto tras el equipo de sonido. Aunque algunos plásticos son duros al tacto, el acabado LTZ viste el habitáculo con la dignidad que una familia merece.
Tecnología y características
Para su época, el acabado LTZ venía bien servido. Contaba con elementos de confort como el climatizador, control de crucero y sensores de aparcamiento que facilitaban la vida a bordo. El sistema de audio con conectividad auxiliar y USB era adecuado para mantener a todos entretenidos. Si bien hoy echamos en falta una gran pantalla táctil o conectividad avanzada, su dotación tecnológica estaba pensada para ser útil y funcional, sin complicaciones innecesarias, centrada en hacer cada viaje más placentero.
Competencia
El Orlando se enfrentó a titanes del segmento como el Ford Grand C-MAX, el Renault Grand Scénic o el Citroën Grand C4 Picasso. Mientras sus competidores apostaban por la modularidad extrema o diseños futuristas, el Chevrolet jugó la carta de la robustez, un motor generoso y una estética diferente. Ofrecía una alternativa con sabor americano, un coche honesto y espacioso que no pretendía ser más de lo que era: un magnífico compañero de aventuras familiares.
Conclusión
El Chevrolet Orlando es más que un simple monovolumen; es un refugio sobre ruedas que evoca libertad y aventura. Su potente motor diésel, su amplio espacio para siete y su diseño carismático lo convierten en una opción muy emocional para quienes valoran el carácter tanto como la practicidad. Quizás su consumo no sea el más bajo ni su interior el más refinado, pero lo compensa con una sensación de fuerza y fiabilidad que te invita a cargar las maletas y perderte en el horizonte. Es una compra hecha con el corazón.




