Chrysler 300C 2.7 V6 · 193 CV (2008)

2004
Gasolina
RWD
Automático 4v
Chrysler 300C - Vista 1
Chrysler 300C - Vista 2
Chrysler 300C - Vista 3
Chrysler 300C - Vista 4

Especificaciones y análisis del Chrysler 300C

Potencia

193CV

Par

257Nm

Consumo

10.5l/100

Emisiones

250g/km

0-100 km/h

11.1s

Vel. Máx.

209km/h

Peso

1810kg

Precio

39,327

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 4v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

504 L

Depósito

68 L

Potencia

142 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima193 CV / 142 kW
Par máximo257 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 4v

Capacidades

Depósito68 L
Maletero504 L

Análisis detallado del Chrysler 300C 2.7 V6 · 193 CV (2008)

Descripción general

El Chrysler 300C irrumpió en el asfalto como una declaración de intenciones. Es la personificación del músculo americano en un traje de berlina de lujo, un coche que no pide permiso y que gira cabezas a su paso con una presencia imponente y un carácter inconfundible. Conducirlo no es solo desplazarse, es una experiencia que te transporta a las anchas avenidas de Detroit.

Experiencia de conducción

Al volante, el 300C te envuelve en una atmósfera de poder y tranquilidad. Su motor V6 de 2.7 litros, aunque no explosivo, entrega su potencia de 193 CV con una suavidad sedosa, ideal para largos viajes por autopista. No busca récords de aceleración, sino ofrecer un confort de marcha soberbio, flotando sobre el asfalto gracias a una suspensión que prioriza el bienestar. Es un crucero majestuoso, un yate de carretera que te aísla del mundo y convierte cada trayecto en un paseo señorial.

Diseño y estética

Su diseño es pura audacia. Una parrilla frontal cromada y dominante, una línea de cintura alta que reduce la superficie acristalada y unos pasos de rueda musculosos le confieren un aspecto de fortaleza rodante. Con casi cinco metros de longitud, su silueta es una mezcla magistral de elegancia retro y agresividad moderna. Es un coche que parece esculpido en un solo bloque de granito, un icono de estilo que se niega a pasar desapercibido.

Tecnología y características

Bajo su piel de gánster se esconde una tecnología que, para su época, buscaba el equilibrio entre la tradición y la modernidad. El corazón es un V6 de aluminio, pero su gestión se confía a una caja de cambios automática de solo cuatro velocidades, un guiño a la vieja escuela que prioriza la suavidad sobre la rapidez. Su chasis, con suspensiones de paralelogramo deformable en ambos ejes, era avanzado y garantizaba un comportamiento noble y seguro para una berlina de su peso y tamaño.

Competencia

En un mercado dominado por la sobriedad alemana de los Audi A6, BMW Serie 5 y Mercedes-Benz Clase E, el Chrysler 300C se erigió como la alternativa exótica y pasional. Ofrecía un tamaño, una potencia y una estética arrolladora por un precio que desafiaba a sus competidores europeos, atrayendo a conductores que valoraban la personalidad y la exclusividad por encima del último grito tecnológico.

Conclusión

El Chrysler 300C es mucho más que un coche; es un icono cultural sobre ruedas. Una berlina que sacrifica la eficiencia y el rendimiento puro en el altar del estilo, el confort y una presencia abrumadora. Es la elección del corazón, una máquina con alma que te hace sentir especial cada vez que te pones al volante. Un clásico moderno que representa una forma diferente y audaz de entender el lujo.