Especificaciones y análisis del Chrysler Grand Voyager
Potencia
151CV
Par
229Nm
Consumo
10.4l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.1s
Vel. Máx.
179km/h
Peso
1800kg
Precio
25,819€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
7 / - puertas
670 L
75 L
111 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Chrysler Grand Voyager SE 2.4 · 151 CV (2000-2001)
Descripción general
El Chrysler Grand Voyager no es solo un monovolumen, es el icono que definió una categoría. Conducir este gigante americano de principios de siglo es viajar en el tiempo a una época donde el espacio y la comodidad para toda la familia eran el máximo lujo. Es una declaración de intenciones sobre ruedas, una promesa de aventuras y largos viajes por carretera sin dejar a nadie atrás.
Experiencia de conducción
Al volante, el Grand Voyager impone con su tamaño. No esperes una respuesta deportiva; sus 151 caballos mueven la masa con una calma deliberada, invitando a una conducción tranquila y relajada. La suspensión, orientada al confort, absorbe las irregularidades del asfalto como si flotaras sobre él. Es la sensación de pilotar un crucero terrestre, donde el destino es importante, pero el viaje en su espacioso y silencioso habitáculo lo es aún más.
Diseño y estética
Su diseño es pura función y honestidad. Las líneas son suaves y redondeadas, un reflejo de la estética de su tiempo, pero su silueta es inconfundiblemente la de un monovolumen americano: grande, ancho y alto. Cada centímetro de sus más de cinco metros de longitud está pensado para maximizar el espacio interior. Dentro, te recibe una caverna de habitabilidad, con siete plazas reales y un maletero gigantesco que parece no tener fondo.
Tecnología y características
La tecnología del Grand Voyager se centra en lo esencial para hacer la vida a bordo más fácil y segura. No encontrarás pantallas táctiles ni asistentes complejos, sino soluciones probadas y fiables. Su motor de inyección indirecta es un ejemplo de robustez mecánica, mientras que elementos como la dirección asistida garantizaban un confort impensable en vehículos familiares de generaciones anteriores. Era la tecnología justa y necesaria, sin complicaciones, al servicio del propósito principal del coche: viajar.
Competencia
En el mercado europeo, el Grand Voyager se enfrentó a duros competidores que intentaban replicar su éxito. El Renault Espace, con su vanguardismo francés, era su némesis natural. También luchaba contra el trío formado por el Ford Galaxy, el Volkswagen Sharan y el SEAT Alhambra, que ofrecían una visión más germánica del monovolumen. Frente a ellos, el Chrysler oponía su autenticidad americana, su mayor tamaño y una sensación de confort que era difícil de igualar.
Conclusión
El Chrysler Grand Voyager SE 2.4 es mucho más que un vehículo; es un refugio rodante para la familia. Representa una filosofía de vida donde el tiempo compartido y las experiencias priman sobre la velocidad. Hoy, es un clásico moderno que nos recuerda que el verdadero lujo no siempre está en lo que se ve, sino en el espacio que se tiene para vivir. Un coche con un corazón enorme, tan grande como su carrocería.




