Especificaciones y análisis del Chrysler Grand Voyager
Potencia
116CV
Par
262Nm
Consumo
8.6l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
13.2s
Vel. Máx.
174km/h
Peso
1800kg
Precio
28,770€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
7 / - puertas
670 L
75 L
85 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Chrysler Grand Voyager SE 2.5 TD · 116 CV (2000-2001)
Descripción general
El Chrysler Grand Voyager no es solo un monovolumen, es el recuerdo de una época y el sueño americano hecho vehículo familiar. Nacido para dominar las carreteras con un espacio interior sin precedentes, se convirtió en el compañero inseparable de miles de familias que buscaban la máxima versatilidad y la libertad de viajar sin límites.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del Grand Voyager es como tomar el timón de un barco. La posición de conducción elevada te da una sensación de control total sobre el asfalto. Su motor diésel de 116 CV no busca récords de velocidad, sino ofrecer un viaje sereno y constante, ideal para devorar kilómetros en autopista. El cambio manual te conecta con una conducción más pura, mientras la suspensión filtra las irregularidades con una suavidad que invita a la calma.
Diseño y estética
Su diseño es una declaración de intenciones: la función por encima de la forma. Con más de cinco metros de largo, su silueta cuadrada y maciza grita espacio y practicidad. Las puertas correderas, un sello de identidad, no eran solo un detalle estético, sino una solución genial que facilitaba la vida a las familias. Es un vehículo imponente, con una presencia que aún hoy evoca robustez y un inconfundible sabor americano.
Tecnología y características
En su época, la tecnología del Grand Voyager se centraba en el confort y la funcionalidad. Elementos como el aire acondicionado o la dirección asistida eran esenciales para hacer manejable un vehículo de su tamaño. Su motor turbo diésel de inyección indirecta era una solución robusta para la época, aunque hoy se percibe como una mecánica veterana. No encontrarás pantallas ni asistentes avanzados, solo la tecnología necesaria para cumplir su misión: llevarte a ti y a los tuyos de forma segura y cómoda.
Competencia
En un mercado que empezaba a llenarse de alternativas, el Grand Voyager se enfrentaba a duros competidores europeos como el Renault Espace, el pionero del viejo continente, o el cuarteto formado por los Peugeot 806, Citroën Evasion y Fiat Ulysse. Sin embargo, el Chrysler siempre jugó en su propia liga, ofreciendo un tamaño y un concepto más grandioso, directamente importado de Estados Unidos.
Conclusión
El Chrysler Grand Voyager 2.5 TD es mucho más que chapa y motor; es una máquina de crear recuerdos. Representa la libertad de los grandes viajes en familia, donde el destino es tan importante como el propio trayecto. Aunque el tiempo ha pasado, su espíritu de gigante amable y espacioso perdura, recordándonos una forma de entender el automóvil donde el espacio y el confort eran los verdaderos lujos.




