Especificaciones y análisis del Citroën C2
Potencia
73CV
Par
118Nm
Consumo
6.1l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.2s
Vel. Máx.
169km/h
Peso
991kg
Precio
9,030€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
4 / 3 puertas
193 L
41 L
54 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C2 1.4i X · 73 CV (2003-2004)
Descripción general
El Citroën C2 irrumpió en 2003 como un soplo de aire fresco y juvenil en el segmento de los urbanos. No era solo un coche, era una declaración de intenciones, un pequeño vehículo lleno de carisma y soluciones ingeniosas diseñado para conquistar la ciudad con una sonrisa y un estilo inconfundible que rompía moldes.
Experiencia de conducción
Conducir el C2 1.4i es una experiencia deliciosamente analógica. Sus 73 caballos no buscan récords, sino ofrecer una agilidad vivaz gracias a su bajo peso. Se siente ágil, casi juguetón en el tráfico urbano, y su cambio manual de 5 velocidades te conecta directamente con la mecánica. Es un coche que te invita a disfrutar del trayecto, sintiendo la carretera y redescubriendo el placer de una conducción pura y sin filtros.
Diseño y estética
Visualmente, el C2 es pura audacia francesa. Su diseño compacto de 3 puertas se distingue por una línea de ventanillas arqueada y, sobre todo, por su innovador portón trasero dividido en dos partes, una solución tan práctica como original. No buscaba ser el más elegante, sino el más simpático y diferente, un pequeño objeto de diseño rodante que todavía hoy gira cabezas por su personalidad única.
Tecnología y características
La tecnología del C2 se centra en la simplicidad y la funcionalidad. Su corazón es un motor 1.4 de inyección indirecta, una mecánica probada y fiable. La mayor innovación para el conductor era su dirección con asistencia eléctrica, que convertía las maniobras en ciudad en un juego de niños. En un mundo sin pantallas táctiles ni complejos sistemas, el C2 ofrecía una tecnología honesta, centrada en hacer la vida a bordo más fácil.
Competencia
En su época, el C2 se enfrentó a gigantes como el Renault Clio, el Peugeot 206 o el Ford Fiesta. Mientras sus rivales apostaban por fórmulas más convencionales, el Citroën jugó la carta de la diferenciación. Ofrecía un carácter más desenfadado y soluciones de diseño únicas que lo posicionaban como la alternativa para aquellos que valoraban la originalidad por encima de todo.
Conclusión
El Citroën C2 1.4i es mucho más que la suma de sus partes. Es un coche que evoca nostalgia y cariño, un fiel compañero urbano que demostró que la diversión y el estilo no están reñidos con un tamaño reducido. Representa una época en la que los coches tenían un alma palpable, y su encanto perdura como un recordatorio de que la verdadera esencia del automóvil a veces reside en la simplicidad y la alegría.




