Especificaciones y análisis del Citroën C2
Potencia
122CV
Par
143Nm
Consumo
6.9l/100
Emisiones
163g/km
0-100 km/h
8.3s
Vel. Máx.
202km/h
Peso
1159kg
Precio
14,570€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
4 / 3 puertas
193 L
41 L
90 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C2 1.6i 16v VTS Plus · 122 CV (2005-2008)
Descripción general
El Citroën C2 VTS es la encarnación de una era dorada de los pequeños deportivos, un auténtico 'pocket rocket' diseñado para dibujar sonrisas. Con su motor 1.6 de 122 caballos y un chasis ágil, este pequeño francés no buscaba récords, sino ofrecer una conexión pura y visceral entre el conductor, la máquina y el asfalto. Es un coche que te habla, que te pide guerra y que recompensa cada curva con una dosis de adrenalina inolvidable.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del C2 VTS es una experiencia cruda y emocionante. El motor atmosférico te obliga a jugar con el cambio manual de cinco marchas y a buscar la zona alta del cuentavueltas, donde entrega su potencia con un aullido metálico adictivo. Su chasis es increíblemente reactivo y juguetón; se inscribe en las curvas con una agilidad felina y una zaga dispuesta a redondear la trayectoria si se lo pides. No es el más rápido en línea recta, pero la sensación de velocidad y control en un tramo de montaña es simplemente mágica, una danza que pocos coches modernos pueden replicar.
Diseño y estética
Su estética es inconfundible, una mezcla de simpatía y agresividad. Sus dimensiones compactas se ven ensanchadas por unos pasos de rueda marcados y paragolpes específicos que gritan 'VTS'. Detalles como las llantas de 16 pulgadas y su particular portón trasero partido le otorgan una personalidad arrolladora que ha envejecido maravillosamente. Por dentro, la atmósfera es deportiva y funcional, con unos asientos que te abrazan en las curvas y detalles que te recuerdan constantemente que no estás en un C2 cualquiera. Es un diseño con alma.
Tecnología y características
La tecnología del C2 VTS estaba al servicio de la conducción, no del entretenimiento. Contaba con lo esencial para la seguridad y la eficacia, como ABS y un ESP desconectable para los más puristas. Sin embargo, su verdadera proeza tecnológica reside en la mecánica: un motor atmosférico puntiagudo, una suspensión afinada para ser eficaz y divertida, y una dirección eléctrica que, sin ser la más comunicativa, cumple su función. Es un coche de la vieja escuela, donde la electrónica aún no había robado el protagonismo al conductor.
Competencia
En su época, el C2 VTS se enfrentó a una competencia feroz en el segmento de los pequeños GTI. Luchaba directamente contra iconos como el Ford Fiesta ST, el Suzuki Swift Sport o el Peugeot 206 GTI. Cada uno tenía su propio carácter, pero el Citroën se distinguía por su tamaño diminuto, su agilidad casi de kart y un espíritu increíblemente juguetón que lo convertía en una de las opciones más divertidas y carismáticas del mercado.
Conclusión
El Citroën C2 VTS es mucho más que un coche pequeño y rápido; es una joya para los puristas y un futuro clásico que representa el fin de una estirpe. Es la prueba de que no se necesitan cifras de potencia desorbitadas para experimentar el placer de conducir. Es un coche que te enseña, te desafía y te recompensa con emociones puras. Una pequeña máquina de felicidad que hoy se echa profundamente de menos en un mercado dominado por la lógica y la eficiencia.




