Citroën C2 1.4i 16v Sensodrive Stop&Start · 88 CV (2008-2009)

2008
Gasolina
FWD
Automático 5v
Citroën C2 - Vista 1
Citroën C2 - Vista 2
Citroën C2 - Vista 3
Citroën C2 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Citroën C2

Potencia

88CV

Par

133Nm

Consumo

5.6l/100

Emisiones

133g/km

0-100 km/h

13s

Vel. Máx.

181km/h

Peso

1088kg

Precio

11,800

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

4 / 3 puertas

Maletero

193 L

Depósito

41 L

Potencia

65 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima88 CV / 65 kW
Par máximo133 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito41 L
Maletero193 L

Análisis detallado del Citroën C2 1.4i 16v Sensodrive Stop&Start · 88 CV (2008-2009)

Descripción general

El Citroën C2 1.4i 16v Sensodrive es mucho más que un simple coche urbano; es una declaración de intenciones de 2008. En un mundo de coches cada vez más grandes, el C2 se presentaba como una bocanada de aire fresco, un pequeño vehículo de 3 puertas lleno de personalidad y soluciones ingeniosas, diseñado para conquistar el corazón de la ciudad con un espíritu joven y atrevido.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del C2 es redescubrir la agilidad. Sus 88 caballos, aunque modestos, mueven con soltura su ligero chasis de poco más de 1000 kg, regalando una respuesta vivaz en el tráfico urbano. La caja de cambios Sensodrive es una experiencia en sí misma; requiere un periodo de adaptación por su naturaleza de manual robotizado, pero una vez que le coges el truco, te permite disfrutar de la comodidad de un automático sin penalizar en exceso el consumo. El sistema Stop&Start, pionero en su segmento, apaga el motor en las detenciones, creando un silencio que se agradece en los semáforos y recordándote que conduces un coche adelantado a su tiempo. No es un deportivo, pero su dirección eléctrica y su tamaño compacto lo convierten en un compañero de aventuras urbanas increíblemente divertido y fácil de aparcar.

Diseño y estética

El diseño del C2 es inconfundible y derrocha encanto francés. Su silueta compacta y redondeada, con esos faros expresivos y una línea de ventanillas ascendente, le otorgan una apariencia simpática y dinámica. Pero la verdadera joya de su diseño es el portón trasero dividido en dos partes, una solución tan práctica como original que facilita la carga en espacios reducidos y se convirtió en su seña de identidad. Por dentro, el espacio para cuatro personas es sorprendentemente honesto para sus 3,6 metros de largo, con un ambiente funcional y juvenil que te hace sentir en un coche especial.

Tecnología y características

En 2008, este C2 era un pequeño concentrado de tecnología. El sistema Stop&Start era una rareza en coches de su tamaño y precio, una apuesta clara por la eficiencia que demostraba la visión de futuro de Citroën. La transmisión Sensodrive, con sus levas tras el volante en algunas versiones, ofrecía una experiencia de conducción diferente, a medio camino entre la comodidad y el control manual. A esto se sumaba la dirección con asistencia eléctrica, que hacía las maniobras urbanas un juego de niños. Era tecnología pensada para hacer la vida a bordo más fácil y económica.

Competencia

En su época, el C2 se enfrentaba a gigantes del segmento A y B como el Renault Twingo, el Fiat Panda o el Ford Ka. También competía con las versiones de acceso de modelos como el Peugeot 207 o el Ford Fiesta. Frente a ellos, el Citroën C2 no jugaba la carta del espacio o la sobriedad, sino la de la personalidad arrolladora, el diseño diferenciador y la innovación tecnológica. Era la elección para quien no solo buscaba un medio de transporte, sino un coche con alma que se saliera de lo convencional.

Conclusión

El Citroën C2 1.4i 16v Sensodrive Stop&Start es un coche que deja huella. Es el compañero ideal para la jungla de asfalto, un vehículo que combina eficiencia, un diseño que enamora y soluciones inteligentes. Aunque su cambio Sensodrive puede no ser para todos, representa una audaz pieza de ingeniería de su tiempo. Conducirlo es una experiencia nostálgica y gratificante, un recordatorio de que los mejores coches no siempre son los más grandes o potentes, sino aquellos que tienen una personalidad única y te sacan una sonrisa en cada trayecto.