Citroën C4 Cactus PureTech 82 Feel Fine · 82 CV (2014-2015)

2014
Gasolina
FWD
Manual 5v
Citroën C4 Cactus - Vista 1
Citroën C4 Cactus - Vista 2
Citroën C4 Cactus - Vista 3
Citroën C4 Cactus - Vista 4

Especificaciones y análisis del Citroën C4 Cactus

Potencia

82CV

Par

118Nm

Consumo

4.6l/100

Emisiones

107g/km

0-100 km/h

12.9s

Vel. Máx.

169km/h

Peso

1050kg

Precio

15,730

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

348 L

Depósito

50 L

Potencia

60 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima82 CV / 60 kW
Par máximo118 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito50 L
Maletero348 L

Análisis detallado del Citroën C4 Cactus PureTech 82 Feel Fine · 82 CV (2014-2015)

Descripción general

El Citroën C4 Cactus de 2014 irrumpió en el mercado como una bocanada de aire fresco, un vehículo que se atrevía a ser radicalmente diferente. No era simplemente otro crossover, sino una declaración de principios que priorizaba el confort, la sencillez y una personalidad arrolladora por encima de la potencia bruta o la deportividad. Es un coche que te enamora o no lo entiendes, pero que jamás te deja indiferente.

Experiencia de conducción

Conducir el C4 Cactus con su motor PureTech de 82 caballos es una experiencia de pura calma y suavidad. No es un coche para correr, sino para disfrutar del trayecto. Su ligereza, con apenas 1050 kg, lo hace sentir ágil en la ciudad, y su suspensión está calibrada para un confort soberbio, filtrando las irregularidades con una delicadeza que evoca a los Citroën clásicos. El motor de tres cilindros tiene un sonido peculiar y agradable, y aunque su aceleración es modesta, se mueve con soltura en el día a día, invitándote a una conducción relajada y placentera.

Diseño y estética

Aquí es donde el C4 Cactus se convierte en una obra de arte. Su diseño es único, marcado por los famosos 'Airbumps' laterales, una solución tan genial como funcional para proteger la carrocería de los pequeños golpes urbanos. Los faros afilados, el techo flotante y las líneas limpias crean una silueta amigable y futurista. Por dentro, la filosofía de la simplicidad continúa con un salpicadero minimalista dominado por dos pantallas, asientos delanteros tipo sofá que te abrazan y detalles encantadores como los tiradores de las puertas en forma de correa de maleta. Se siente menos como un coche y más como un objeto de diseño en el que puedes viajar.

Tecnología y características

La tecnología del C4 Cactus se centra en lo esencial y en la facilidad de uso. Agrupa casi todas las funciones, desde la climatización hasta el sistema multimedia, en una pantalla táctil central de 7 pulgadas. Esto despeja el salpicadero de botones, creando un ambiente limpio y moderno, aunque su manejo puede requerir un breve periodo de adaptación. El cuadro de instrumentos es también una pantalla digital que muestra la información justa y necesaria. Para su época, ofrecía lo imprescindible sin abrumar con funciones superfluas, una tecnología al servicio del bienestar a bordo.

Competencia

En su lanzamiento, el C4 Cactus se enfrentó a rivales fuertes en el creciente segmento de los SUV pequeños, como el Renault Captur, el Peugeot 2008 o el Nissan Juke. Mientras sus competidores franceses ofrecían un enfoque más convencional y el Juke también apostaba por un diseño rompedor, ninguno lograba el equilibrio del Cactus entre originalidad, confort excepcional y un coste de uso tan bajo. Se creó su propio espacio, atrayendo a conductores que valoraban la diferencia y el bienestar por encima de todo.

Conclusión

El Citroën C4 Cactus es un coche con un alma inmensa. Es una propuesta valiente y honesta que demostró que se podía innovar pensando en las personas y en su comodidad. Su ligereza y su motor eficiente lo convierten en un compañero ideal para la vida cotidiana, mientras que su diseño te saca una sonrisa cada vez que lo ves. No es el más rápido ni el más lujoso, pero es auténtico, confortable y profundamente carismático. Un futuro clásico que nos recuerda que la automoción también puede ser ingeniosa y emocional.