Citroën C4 Picasso HDi 110 FAP CMP Exclusive Plus · 109 CV (2008-2009)

2007
Gasóleo
FWD
Automático 6v
Citroën C4 Picasso - Vista 1
Citroën C4 Picasso - Vista 2
Citroën C4 Picasso - Vista 3
Citroën C4 Picasso - Vista 4

Especificaciones y análisis del Citroën C4 Picasso

Potencia

109CV

Par

240Nm

Consumo

5.4l/100

Emisiones

142g/km

0-100 km/h

13.2s

Vel. Máx.

180km/h

Peso

1574kg

Precio

26,570

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

500 L

Depósito

60 L

Potencia

80 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima109 CV / 80 kW
Par máximo240 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero500 L

Análisis detallado del Citroën C4 Picasso HDi 110 FAP CMP Exclusive Plus · 109 CV (2008-2009)

Descripción general

El Citroën C4 Picasso de 2007 no es solo un coche, es una declaración de intenciones. En una época en la que los monovolúmenes dominaban las carreteras, Citroën se atrevió a soñar con un vehículo que fuera más que un simple medio de transporte familiar: un espacio de luz, confort y convivencia. Este C4 Picasso, con su motor diésel HDi y acabado Exclusive Plus, representa la culminación de esa visión, un refugio rodante diseñado para convertir cada viaje en una experiencia memorable.

Experiencia de conducción

Al volante, la primera palabra que viene a la mente es 'suavidad'. La suspensión parece diseñada para aislarte del mundo exterior, flotando sobre las imperfecciones del asfalto con una calma que pocos coches pueden igualar. El motor HDi de 109 CV mueve el conjunto con soltura suficiente para el día a día, sin pretensiones deportivas pero con una entrega de par constante. Sin embargo, la experiencia está marcada por el cambio manual pilotado (CMP), una transmisión que exige paciencia. Sus transiciones lentas y a veces bruscas rompen la armonía del conjunto, recordándote que la perfección es esquiva. Es un coche para conducir con tranquilidad, disfrutando del paisaje y la compañía, no para buscar emociones fuertes.

Diseño y estética

Visualmente, el C4 Picasso fue una revolución. Su concepto 'Visiospace', con el parabrisas panorámico que se funde con el techo, inunda el habitáculo de una luz y una sensación de amplitud sin precedentes. Su silueta ovoide y futurista rompió moldes y todavía hoy se siente especial. Por dentro, el espectáculo continúa con un salpicadero de instrumentación central digital y el icónico volante de buje fijo. Se siente menos como un coche y más como un salón de diseño vanguardista, un lugar donde cada detalle está pensado para el bienestar de sus ocupantes.

Tecnología y características

Para su época, el C4 Picasso era un escaparate tecnológico. El motor 1.6 HDi con filtro de partículas (FAP) era un ejemplo de eficiencia y refinamiento diésel. El cambio CMP, aunque controvertido, representaba un intento de democratizar la conducción automática. Pero la verdadera tecnología estaba al servicio del confort: desde el climatizador de cuatro zonas hasta el freno de estacionamiento eléctrico o la suspensión neumática trasera (opcional), todo estaba orientado a hacer la vida a bordo más fácil y placentera. La propia estructura, con su inmenso parabrisas, fue un logro de ingeniería.

Competencia

En el competitivo campo de batalla de los monovolúmenes compactos, el C4 Picasso se enfrentó a titanes como el Renault Scénic, el Ford C-MAX o el Volkswagen Touran. Mientras que el Scénic jugaba la carta de la modularidad y el C-MAX la de la dinámica de conducción, el Citroën apostó todo a un caballo: el confort absoluto y un diseño que no dejaba a nadie indiferente. Era la opción para aquellos que valoraban la experiencia de viajar por encima de la de conducir, el que se elegía con el corazón.

Conclusión

El Citroën C4 Picasso es un coche con una personalidad arrolladora. Es la materialización del confort y la audacia de una marca que nunca ha tenido miedo de ser diferente. Sus puntos fuertes, como el espacio, la luminosidad y una comodidad soberbia, son tan extraordinarios que casi logran eclipsar su principal punto débil: un cambio automático que no estuvo a la altura. Es un vehículo para familias que buscan un santuario sobre ruedas, un coche que, a pesar de sus imperfecciones, deja una huella imborrable por su capacidad de hacer sentir bien a quienes viajan en él.