Especificaciones y análisis del Citroën C4
Potencia
109CV
Par
240Nm
Consumo
4.5l/100
Emisiones
120g/km
0-100 km/h
11.2s
Vel. Máx.
192km/h
Peso
1368kg
Precio
18,770€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 5 puertas
320 L
60 L
80 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C4 5p HDi 110 FAP CMP Collection · 109 CV (2006-2008)
Descripción general
El Citroën C4 de 2005 irrumpió en el segmento de los compactos como un soplo de aire fresco, una declaración de intenciones de la marca francesa por diferenciarse a través del diseño y la tecnología. Esta versión, equipada con el eficiente motor diésel HDi de 109 caballos y el particular cambio manual pilotado CMP, prometía una conducción económica y confortable, envuelta en una carrocería que no dejaba a nadie indiferente.
Experiencia de conducción
Al volante, el C4 transmite una sensación de confort muy Citroën. La suspensión filtra las irregularidades con suavidad, invitando a una conducción tranquila. El motor HDi de 1.6 litros empuja con solvencia desde bajas vueltas gracias a su buen par motor, y su mayor virtud es un consumo de combustible realmente bajo que alegra el bolsillo. Sin embargo, la experiencia está marcada por el cambio CMP de 6 velocidades. Su funcionamiento, a medio camino entre un manual y un automático, puede resultar lento y brusco en los cambios si no te anticipas, generando una conexión peculiar y a veces frustrante con la mecánica del coche. No es un coche de aspiraciones deportivas, sino un compañero fiel para devorar kilómetros sin estrés y con una eficiencia notable.
Diseño y estética
El diseño del C4 fue su gran carta de presentación y una audaz ruptura con lo convencional. Su silueta redondeada y su zaga con una luneta partida en el coupé eran inconfundibles. Pero fue en el interior donde la magia de Citroën se desató: el volante de buje fijo, con todos los controles agrupados en un centro que no giraba, era una pieza de ingeniería futurista que te hacía sentir en una nave espacial. A esto se sumaba la instrumentación digital central, que liberaba el espacio tras el volante y concentraba toda la información en la parte superior del salpicadero. Era un habitáculo que te envolvía y te hacía sentir que conducías algo verdaderamente especial y diferente.
Tecnología y características
Para su época, el C4 era un escaparate tecnológico. Más allá del ya mencionado volante de buje fijo o la pantalla translúcida central, incorporaba elementos como el limitador y regulador de velocidad, un ambientador integrado o el sistema de alerta de cambio involuntario de carril en algunas versiones. El cambio manual pilotado (CMP) fue una apuesta por automatizar la caja manual buscando eficiencia, y el motor HDi ya contaba con el filtro de partículas (FAP) para reducir las emisiones, una tecnología clave en la era diésel. Citroën no escatimó en demostrar su capacidad de innovación.
Competencia
El Citroën C4 se enfrentó a una competencia feroz en el corazón del mercado europeo. Luchaba directamente contra titanes como el Volkswagen Golf, el referente por su equilibrio y calidad; el Ford Focus, elogiado por su excepcional chasis y dinamismo; o el Renault Mégane, otro compatriota con un diseño igualmente atrevido. También se medía con el SEAT León, de espíritu más deportivo, y el Opel Astra, que jugaba la carta de la solidez alemana. Frente a ellos, el C4 ofrecía una personalidad única, apostando por el confort y un diseño vanguardista como principales argumentos de compra.
Conclusión
El Citroën C4 HDi 110 CMP fue mucho más que un simple coche compacto; fue una experiencia. Un vehículo con un carácter arrollador, diseñado для quienes buscaban escapar de la monotonía y valoraban el confort y la eficiencia por encima de todo. Su motor diésel era un aliado perfecto para largos viajes con un coste mínimo, aunque el peculiar cambio pilotado requería un periodo de adaptación. Conducir este C4 era aceptar sus singularidades, enamorarse de su volante futurista y disfrutar de un coche que, casi dos décadas después, sigue pareciendo original y valiente. Una elección del corazón tanto como de la razón.




