Especificaciones y análisis del Citroën C4
Potencia
109CV
Par
147Nm
Consumo
7.1l/100
Emisiones
169g/km
0-100 km/h
10.6s
Vel. Máx.
194km/h
Peso
1275kg
Precio
15,200€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
320 L
60 L
80 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C4 5p 1.6i 16v 110cv VTR Plus (2008)
Descripción general
El Citroën C4 de 2008 no era un coche más en el concurrido segmento de los compactos; era una declaración de intenciones. En un mundo de diseños conservadores, Citroën se atrevió a soñar con el futuro, entregando un vehículo que despertaba emociones desde el primer vistazo y que prometía una experiencia diferente al volante.
Experiencia de conducción
Conducir este C4 es reencontrarse con una filosofía centrada en el confort. Su motor de 1.6 litros y 109 caballos, aunque no busca récords de velocidad, responde con una suavidad y progresividad encomiables, perfecto para el día a día y viajes largos sin estrés. La suspensión absorbe las irregularidades del asfalto con una maestría que evoca la herencia de la marca, creando una burbuja de tranquilidad en la que cada kilómetro se disfruta de forma relajada y placentera.
Diseño y estética
El diseño del C4 fue su carta de presentación y su alma. Rompió moldes con su silueta aerodinámica y una trasera inconfundible. Pero fue en el interior donde la magia realmente sucedía: el volante de buje fijo, un centro de mandos que parecía sacado de una nave espacial, y la instrumentación digital central, creaban un puesto de conducción único que te hacía sentir parte de algo especial. Era un diseño valiente, polarizante, pero innegablemente carismático.
Tecnología y características
Para su época, el C4 se sentía vanguardista. La pantalla translúcida central que proyectaba la velocidad y las revoluciones sobre el salpicadero era una genialidad que liberaba la vista del conductor. El volante multifunción de centro fijo no solo era una proeza de diseño, sino que ponía al alcance de los dedos un control total sin apartar las manos. Detalles como el ambientador integrado o el limitador de velocidad demostraban un enfoque en el bienestar y la tecnología útil que iba más allá de lo convencional.
Competencia
En el campo de batalla de los compactos, se enfrentó a gigantes como el Volkswagen Golf, el Ford Focus o el Renault Mégane. Mientras sus rivales apostaban por la sobriedad alemana o un dinamismo más afilado, el C4 jugaba en su propia liga: la del confort supremo y la originalidad estética. Era la elección del corazón para quien buscaba diferenciarse y valorar una experiencia de conducción serena por encima de la deportividad pura.
Conclusión
El Citroën C4 de esta generación es más que un simple coche; es un recuerdo de una época en la que la audacia en el diseño era celebrada. Representa el equilibrio perfecto entre la funcionalidad de un compacto familiar y la emoción de conducir un vehículo con una personalidad arrolladora. Un coche que no solo te llevaba a tu destino, sino que hacía del viaje una experiencia memorable, confortable y genuinamente diferente.




