Citroën C4 e-HDi 115 Airdream Collection ETG6 · 114 CV (2013-2015)

2011
Gasóleo
FWD
Automático 6v
Citroën C4 - Vista 1
Citroën C4 - Vista 2
Citroën C4 - Vista 3
Citroën C4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Citroën C4

Potencia

114CV

Par

285Nm

Consumo

3.9l/100

Emisiones

101g/km

0-100 km/h

11.2s

Vel. Máx.

190km/h

Peso

1280kg

Precio

19,650

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

408 L

Depósito

60 L

Potencia

84 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima114 CV / 84 kW
Par máximo285 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero408 L

Análisis detallado del Citroën C4 e-HDi 115 Airdream Collection ETG6 · 114 CV (2013-2015)

Descripción general

El Citroën C4 de esta generación es la encarnación de la madurez y el sentido común. En esta versión e-HDi, se presenta como un compañero de viaje infatigable, un coche pensado desde la lógica para conquistar el corazón a través de la eficiencia y el confort. No busca deslumbrar con prestaciones de infarto, sino ser ese refugio fiable y económico que te acompaña en el día a día y en las grandes escapadas, demostrando que la inteligencia también puede ser emocionante.

Experiencia de conducción

Al volante, el C4 te envuelve en una atmósfera de calma y serenidad. El motor diésel de 114 caballos empuja con una suavidad sorprendente desde bajas vueltas, haciendo que la conducción sea relajada y placentera. Su mayor virtud es un consumo de combustible ridículamente bajo que te hará olvidar cuándo fue la última vez que visitaste una gasolinera. La caja de cambios pilotada ETG6, aunque busca la máxima eficiencia, requiere un periodo de adaptación; sus transiciones son pausadas y te invitan a conducir con tranquilidad. No es un coche para buscar emociones fuertes en una carretera de curvas, sino para devorar kilómetros en autopista con un nivel de comodidad y aislamiento acústico que te hace sentir en un coche de un segmento superior.

Diseño y estética

Con esta generación, Citroën apostó por un diseño más sobrio y elegante, con un aire germánico que le sienta de maravilla. Las líneas son fluidas y bien proporcionadas, creando una silueta que ha envejecido con una dignidad notable. No es un coche que grite para llamar la atención, sino que seduce con una elegancia discreta. Por dentro, el salto de calidad es palpable. Los materiales son agradables al tacto y la disposición de los mandos es lógica e intuitiva. El espacio es generoso, tanto para los pasajeros como para el equipaje, con un maletero de 408 litros que se sitúa entre los mejores de su categoría, un detalle que enamora a las familias.

Tecnología y características

El corazón tecnológico de este C4 es su sistema microhíbrido e-HDi. El sistema Stop & Start, uno de los más refinados de su época, apaga y enciende el motor con una suavidad y rapidez que eran difíciles de encontrar en sus competidores. Todo está enfocado en la eficiencia, desde el motor hasta la aerodinámica, pasando por la controvertida pero efectiva caja de cambios ETG6. El equipamiento de la versión Collection solía ser generoso, incluyendo elementos como el climatizador bizona, sensores de aparcamiento y un sistema de infoentretenimiento que, aunque no es el más moderno hoy en día, cumplía con creces su función.

Competencia

En un segmento tan competido, el Citroën C4 se enfrentó a gigantes como el Volkswagen Golf, el rey de la calidad; el Ford Focus, el maestro de la dinámica; o su primo, el Peugeot 308, con quien compartía mecánica. Frente a ellos, el C4 jugó sus cartas con maestría: mientras otros ofrecían deportividad o un tacto premium, él se erigió como el campeón del confort y el espacio práctico. Era la elección para quien valoraba llegar a su destino descansado y con el bolsillo lleno, por encima de la adrenalina en cada curva.

Conclusión

El Citroën C4 e-HDi 115 es una compra eminentemente racional que, con el tiempo, se gana un lugar en tu corazón. Es un coche honesto, que no promete lo que no puede dar. Su recompensa no es la velocidad, sino la tranquilidad de saber que tienes un vehículo increíblemente económico, cómodo y espacioso. Es la belleza de lo funcional, un coche que te cuida a ti y a tu cartera, y esa sensación de inteligencia y bienestar es, a su manera, profundamente emocionante.