Especificaciones y análisis del Citroën C4
Potencia
177CV
Par
202Nm
Consumo
8.4l/100
Emisiones
200g/km
0-100 km/h
8.3s
Vel. Máx.
227km/h
Peso
1412kg
Precio
20,430€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 3 puertas
314 L
60 L
130 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C4 Coupé 2.0i 16v 180cv VTS (2004-2008)
Descripción general
El Citroën C4 VTS de 180 caballos no era un compacto más; fue la audaz declaración de intenciones de una marca que se atrevió a romper moldes. En una época de diseños conservadores, este coupé irrumpió con una estética futurista y un corazón atmosférico de 2.0 litros que prometía emociones fuertes, un auténtico capricho para quienes buscaban diferenciarse y sentir la carretera de una forma pura y directa.
Experiencia de conducción
Conducir el C4 VTS es una experiencia que se vive en la zona alta del cuentarrevoluciones. Su motor atmosférico de 177 CV te pide que lo lleves hasta las 7.000 rpm para entregar todo su carácter, acompañado de un sonido embriagador que te transporta a otra era del automovilismo. No es el más rápido desde parado, pero la sensación de estirar cada una de sus cinco marchas en una carretera de curvas es adictiva. Su chasis ofrece un maravilloso equilibrio entre agilidad y confort, permitiéndote disfrutar de un viaje enérgico sin sacrificar la comodidad.
Diseño y estética
El diseño del C4 Coupé es pura vanguardia hecha metal. Su silueta afilada, la caída del techo y, sobre todo, su icónica zaga con la luneta partida y los pilotos en forma de boomerang, lo convierten en una escultura rodante que sigue girando cabezas. Por dentro, la audacia continúa con su volante de buje fijo, una solución tan genial como controvertida, y una instrumentación digital central que parecía sacada de una nave espacial. Es un coche que amas u odias, pero que jamás te dejará indiferente.
Tecnología y características
Para su época, el C4 VTS era un escaparate tecnológico. Más allá de su peculiar volante multifunción, incorporaba elementos poco comunes en su segmento como los faros de xenón direccionales o el sistema de alerta de cambio involuntario de carril. La instrumentación translúcida que cambiaba de color según las revoluciones era otro detalle que demostraba el esfuerzo de Citroën por ofrecer una experiencia diferente y futurista, aunque la ergonomía de algunos mandos requería un periodo de adaptación.
Competencia
En el competitivo ruedo de los compactos deportivos, el C4 VTS se medía con titanes como el Volkswagen Golf GTI, el Renault Mégane RS o el Ford Focus ST. Mientras sus rivales apostaban por la eficacia pura o la potencia turboalimentada, el Citroën jugaba una carta diferente: la del estilo, la originalidad y el placer de un motor atmosférico de altas vueltas. No era el rey del circuito, pero sí el rey del carisma, ofreciendo una alternativa con un alma única.
Conclusión
El Citroën C4 VTS es mucho más que un coche; es una pieza de colección con alma, un youngtimer que representa una época en la que las marcas todavía se atrevían a soñar. Es la elección perfecta para el conductor que valora la personalidad por encima de las décimas de segundo, que busca una conexión mecánica y emocional al volante. Su diseño atemporal y su motor vibrante lo convierten en una experiencia de conducción auténtica y gratificante que perdura en la memoria.




