Especificaciones y análisis del Citroën C5
Potencia
136CV
Par
190Nm
Consumo
8.6l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.2s
Vel. Máx.
202km/h
Peso
1325kg
Precio
20,482€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 4v
FWD
5 / 5 puertas
456 L
66 L
100 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C5 2.0i 16v SX C.A.S. · 136 CV (2001-2004)
Descripción general
El Citroën C5 de 2001 no era solo un coche, era la materialización de una filosofía. Nacido para suceder al icónico Xantia, esta berlina representaba la apuesta de la marca francesa por el confort absoluto y la tecnología al servicio del bienestar, un refugio rodante en un mercado cada vez más enfocado en la deportividad.
Experiencia de conducción
Conducir este C5 es una experiencia que te aísla del mundo exterior. La sensación es la de flotar sobre el asfalto, como si una alfombra mágica borrara cada bache y cada imperfección de la carretera. Su motor de 136 caballos, acoplado a una suave caja automática, entrega la potencia de forma progresiva y serena, invitando a viajes largos y tranquilos donde el destino es tan importante como el placer del trayecto.
Diseño y estética
Su diseño de cinco puertas, con una silueta fluida y redondeada, transmitía elegancia y robustez sin estridencias. Con más de 4,6 metros de longitud, su apariencia imponente se traducía en un interior extraordinariamente amplio y luminoso, un verdadero salón pensado para acoger a la familia con una comodidad excepcional y un maletero generoso para cualquier aventura.
Tecnología y características
La joya de la corona era, sin duda, su suspensión hidroneumática Hidractiva. Esta maravilla tecnológica no solo proporcionaba un confort de marcha inigualable, sino que mantenía la altura de la carrocería constante sin importar la carga. Era un coche que se adaptaba a la carretera y a las necesidades del conductor, un ejemplo de ingeniería enfocada en la experiencia humana.
Competencia
En su época, se enfrentó a gigantes como el Ford Mondeo, el Volkswagen Passat o el Renault Laguna. Mientras sus competidores directos luchaban por ofrecer un tacto más dinámico o un diseño más convencional, el C5 jugaba en su propia liga: la del confort supremo. Ninguno de sus rivales podía replicar esa sensación única de deslizamiento y serenidad que lo convertía en una opción diferente y especial.
Conclusión
El Citroën C5 2.0i fue una valiente declaración de intenciones en un mundo automovilístico que empezaba a olvidar la importancia del confort. No era el más rápido ni el más ágil, pero su capacidad para transformar el estrés de la carretera en pura calma lo convirtió en un coche profundamente memorable y auténticamente Citroën. Un clásico moderno para quienes entienden que el verdadero lujo es viajar en paz.




