Especificaciones y análisis del Citroën C5
Potencia
109CV
Par
240Nm
Consumo
5.6l/100
Emisiones
149g/km
0-100 km/h
12.2s
Vel. Máx.
191km/h
Peso
1578kg
Precio
21,490€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 4 puertas
439 L
71 L
80 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C5 Business HDi 110 FAP Airdream · 109 CV (2008-2009)
Descripción general
El Citroën C5 de 2008 no es solo una berlina, es una declaración de intenciones. Con él, la marca francesa se propuso conquistar el segmento de las grandes berlinas, no imitando a los alemanes, sino apostando por sus valores más puros: un confort de marcha soberano y un diseño que no deja a nadie indiferente. Es un coche que te envuelve desde el primer momento, prometiendo viajes que son un auténtico placer.
Experiencia de conducción
Conducir este C5 es una experiencia casi etérea. La legendaria suspensión hidroneumática te aísla del asfalto, transformando baches e irregularidades en meras anécdotas. Flotas sobre la carretera en un silencio casi absoluto, envuelto en una atmósfera de tranquilidad. El motor HDi de 109 caballos no busca récords de velocidad, sino ofrecer una respuesta suave y un consumo ridículo, convirtiendo cada kilómetro en un ejercicio de relajación y eficiencia.
Diseño y estética
Su diseño es una oda a la elegancia francesa con un toque de robustez alemana. Abandonó las formas redondeadas de su antecesor por líneas más tensas y una silueta imponente. Detalles como la luneta trasera cóncava son un guiño a la audacia histórica de Citroën, un sello de distinción en un mar de berlinas convencionales. El interior te acoge con materiales de calidad y un ajuste que transmite solidez y buen gusto.
Tecnología y características
La verdadera joya tecnológica de este C5 no está en una pantalla táctil, sino bajo su carrocería. La suspensión Hidractiva 3+ es una obra de ingeniería que ajusta la firmeza y altura en tiempo real, ofreciendo un confort que pocos coches, incluso modernos, pueden igualar. Más allá de eso, cumplía con lo esperado para su época, con elementos de confort como el climatizador bizona y el control de crucero, centrando toda su innovación en la experiencia de viaje.
Competencia
En su época, se enfrentó a gigantes como el Ford Mondeo, el Volkswagen Passat o su primo, el Peugeot 407. Mientras sus rivales apostaban por el dinamismo o un equilibrio más convencional, el C5 jugaba en su propia liga: la del confort absoluto. Era la elección para quien valoraba llegar a su destino relajado por encima de trazar curvas a alta velocidad, un refugio rodante frente a la competencia.
Conclusión
El Citroën C5 de esta generación es un coche con una personalidad arrolladora. No es perfecto, pero sus virtudes son tan extraordinarias que eclipsan sus defectos. Es una máquina de devorar kilómetros con un confort inigualable, un salón rodante que te mima en cada trayecto. Una berlina para entendidos, para quienes buscan algo más que un simple medio de transporte y aprecian la ingeniería con alma.




