Especificaciones y análisis del Citroën C5
Potencia
163CV
Par
340Nm
Consumo
6.2l/100
Emisiones
163g/km
0-100 km/h
10s
Vel. Máx.
210km/h
Peso
1684kg
Precio
27,990€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 4 puertas
439 L
71 L
120 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C5 Millenium HDi 160 Aut. · 163 CV (2012)
Descripción general
El Citroën C5 de 2011 no es solo una berlina, es una declaración de intenciones. En un mundo dominado por la rigidez alemana, este coche se erige como un bastión del confort y la elegancia francesa, una invitación a redescubrir el placer de viajar sin prisas, envuelto en un aura de distinción y suavidad.
Experiencia de conducción
Conducir el C5 es como flotar sobre una alfombra mágica. Su suspensión de paralelogramo deformable, famosa por su capacidad de filtrado, absorbe cada imperfección del asfalto, creando una sensación de aislamiento y serenidad incomparables. El motor HDi de 163 CV empuja con suavidad y contundencia, mientras la caja automática de 6 velocidades gestiona la potencia con una delicadeza exquisita. No es un coche para buscar récords, sino para devorar kilómetros con un confort soberano.
Diseño y estética
Su diseño es pura seducción. Una silueta clásica y atemporal que huye de las estridencias, con una elegancia que perdura. La caída del techo, sus proporciones equilibradas y una presencia imponente y refinada lo distinguen. Por dentro, el abrazo es total: materiales de buena factura, un salpicadero que te envuelve y detalles de diseño que te recuerdan constantemente que no estás en un coche cualquiera.
Tecnología y características
Más allá de su avanzada suspensión, el C5 venía equipado para hacer la vida a bordo un auténtico placer. La tecnología se pone al servicio del bienestar, con un sistema de climatización eficaz, control de crucero para largos viajes y una insonorización que te aísla del mundo exterior. Su motor diésel Euro 5, combinado con el cambio automático, representaba un equilibrio perfecto entre prestaciones y consumo para su época, demostrando que la eficiencia no está reñida con el refinamiento.
Competencia
En su momento, se enfrentó a gigantes como el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo o su primo, el Peugeot 508. Mientras sus rivales apostaban por el dinamismo y la deportividad, el C5 jugaba en otra liga: la del confort absoluto. Era la elección de aquellos conductores que valoraban la calidad de rodadura y la originalidad por encima de la dureza de una suspensión deportiva, un coche para entendidos que buscaban una experiencia diferente.
Conclusión
El Citroën C5 es más que un medio de transporte; es una experiencia sensorial. Representa una filosofía automovilística donde el bienestar del pasajero es la máxima prioridad. Un coche con alma, carácter y un encanto francés innegable. Una de las últimas grandes berlinas concebidas para disfrutar del viaje tanto o más que del destino.




