Especificaciones y análisis del Citroën C8
Potencia
136CV
Par
320Nm
Consumo
7.1l/100
Emisiones
188g/km
0-100 km/h
11.4s
Vel. Máx.
190km/h
Peso
1818kg
Precio
26,995€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 6v
FWD
5 / 5 puertas
830 L
80 L
100 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Citroën C8 2.0 HDi 135 FAP Premier · 136 CV (2008-2010)
Descripción general
El Citroën C8 es más que un monovolumen; es una promesa de aventuras en familia. Nacido en una era donde el espacio era el máximo lujo, este vehículo fue concebido para devorar kilómetros con la casa a cuestas, transformando cada viaje en un recuerdo imborrable. Representa la libertad de moverse sin concesiones, con un confort y una amplitud que invitan a soñar con el próximo destino.
Experiencia de conducción
Al volante del C8, el mundo se percibe desde una atalaya de tranquilidad. Su motor 2.0 HDi de 136 caballos empuja con una solvencia serena, sin estridencias pero con la fuerza necesaria para mover su generosa carrocería con dignidad. No busca la emoción de la velocidad, sino la placidez de un viaje suave y estable. La suspensión filtra las imperfecciones del asfalto con maestría, creando una burbuja de confort donde el único protagonista es el placer de viajar sin prisa.
Diseño y estética
Su diseño es una oda a la funcionalidad. Las formas redondeadas y la enorme superficie acristalada no buscan miradas, sino maximizar la vida a bordo. Las puertas traseras correderas son un gesto de genialidad, una solución mágica para el día a día familiar. Por dentro, es un salón rodante, un espacio modular y luminoso donde la instrumentación central se convierte en el corazón digital de la nave, liberando el campo de visión y creando una sensación de espacio casi infinita.
Tecnología y características
La tecnología del C8 estaba al servicio del confort y la practicidad. Más allá de su eficiente motor diésel con filtro de partículas, destacaban elementos pensados para hacer la vida más fácil, como el climatizador multizona o el control de crucero, indispensables para largos trayectos. Su dotación de seguridad era completa para la época, protegiendo lo que más importa. Era una tecnología humana, tangible, sin las complejidades de las pantallas actuales, pero increíblemente efectiva en su misión.
Competencia
El C8 compartió su alma y esqueleto con sus hermanos de proyecto, el Peugeot 807, el Fiat Ulysse y el Lancia Phedra, siendo la opción que más apostaba por el confort característico de Citroën. Fuera de su familia, se enfrentó a titanes como el Renault Espace, el Ford Galaxy o el Volkswagen Sharan. Frente a ellos, el C8 siempre jugó la carta de la modularidad y una sensación de bienestar a bordo que pocos podían igualar.
Conclusión
El Citroën C8 es el recuerdo de una época dorada para las familias viajeras. Es un vehículo honesto, comprado con la cabeza pero disfrutado con el corazón. Sacrifica el dinamismo por un espacio y una comodidad soberbios, convirtiéndose en el cómplice perfecto de la infancia, las mudanzas y las escapadas sin plan. Hoy, sigue siendo una opción inteligente y entrañable para quien entiende que el verdadero viaje no es llegar al destino, sino el tiempo compartido en el camino.




