Citroën Xsara 5p 1.6i 16v SX Aut. (AM02) · 109 CV (2000-2003)

2001
Gasolina
FWD
Automático 4v
Citroën Xsara - Vista 1
Citroën Xsara - Vista 2
Citroën Xsara - Vista 3
Citroën Xsara - Vista 4

Especificaciones y análisis del Citroën Xsara

Potencia

109CV

Par

147Nm

Consumo

7.6l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

9.7s

Vel. Máx.

195km/h

Peso

1172kg

Precio

16,991

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 4v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

408 L

Depósito

54 L

Potencia

80 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima109 CV / 80 kW
Par máximo147 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 4v

Capacidades

Depósito54 L
Maletero408 L

Análisis detallado del Citroën Xsara 5p 1.6i 16v SX Aut. (AM02) · 109 CV (2000-2003)

Descripción general

El Citroën Xsara es un coche que evoca una profunda nostalgia, un pilar fundamental en la historia de la marca y en el garaje de innumerables familias a principios de siglo. Este modelo, en su versión 1.6 de 109 caballos con cambio automático, representa el equilibrio perfecto entre la funcionalidad para el día a día y ese confort de marcha tan característicamente francés, un vehículo que se sentía como un hogar sobre ruedas desde el primer momento.

Experiencia de conducción

Al volante, el Xsara transmite una sensación de placidez y confianza. Su motor de 109 CV es voluntarioso y mueve el coche con suficiente soltura, mientras que la caja de cambios automática de 4 velocidades, aunque no es un prodigio de rapidez, ofrece transiciones suaves que priorizan el confort sobre la deportividad. Donde realmente brilla es en su suspensión; parece flotar sobre el asfalto, absorbiendo baches e irregularidades con una delicadeza que te aísla del mundo exterior. No es un coche para buscar emociones fuertes en una carretera de curvas, sino un compañero leal para viajar sin fatiga, sintiendo una estabilidad y una calma que enamoran en cada kilómetro.

Diseño y estética

El diseño del Xsara post-restyling, con sus grandes faros almendrados y líneas fluidas, es un icono de su tiempo que ha envejecido con una dignidad admirable. No es un coche que grite para llamar la atención, sino que seduce con su armonía y proporciones equilibradas. Su silueta de cinco puertas es la máxima expresión de la practicidad, un diseño pensado por y para las personas. El interior es un refugio de sencillez y espacio, con un salpicadero lógico y materiales honestos que, sin ser lujosos, fueron concebidos para resistir el paso del tiempo y la vida familiar.

Tecnología y características

Para su época, el Xsara ofrecía una dotación tecnológica correcta y centrada en el confort. Elementos como la dirección asistida, el aire acondicionado o los frenos ABS eran parte de su equipamiento. La inclusión de una caja de cambios automática en este segmento era un lujo que simplificaba enormemente la conducción urbana. Sin embargo, desde una perspectiva actual, su tecnología es deliciosamente analógica. No hay pantallas táctiles ni asistentes complejos, solo la conexión pura y directa entre el conductor, la máquina y la carretera, una experiencia cada vez más difícil de encontrar.

Competencia

El Xsara se enfrentó a una competencia feroz en el segmento más popular de Europa. Luchaba cara a cara con titanes como el Volkswagen Golf IV, que presumía de una calidad de construcción superior; el Ford Focus de primera generación, con un chasis más dinámico y ágil; y su compatriota, el Renault Mégane, que jugaba la carta de un diseño atrevido. Frente a ellos, el Citroën Xsara se ganó su lugar ofreciendo un confort de marcha inigualable y una relación entre espacio, equipamiento y precio que lo convirtió en una elección inteligente y sentimental para muchos.

Conclusión

El Citroën Xsara 1.6 automático es mucho más que un simple coche; es el retrato de una época, un símbolo de la movilidad accesible, cómoda y fiable. Conducirlo hoy es un viaje emocional al pasado, un reencuentro con un compañero fiel que nunca fallaba. Su carácter tranquilo, su espíritu práctico y la suavidad de su rodar tejen un vínculo especial. Es un clásico popular que nos recuerda que el verdadero valor de un coche no siempre está en la potencia o la tecnología, sino en los momentos y los recuerdos que ayuda a construir.