Daewoo Lanos 4p 1.6 16v SX Plus · 106 CV (2001)

1997
Gasolina
FWD
Manual 5v
Daewoo Lanos 1997 - Vista 1
Daewoo Lanos 1997 - Vista 2
Daewoo Lanos 1997 - Vista 3
Daewoo Lanos 1997 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Daewoo Lanos 1997

Potencia

106CV

Par

145Nm

Consumo

8.2l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

11.5s

Vel. Máx.

180km/h

Peso

1078kg

Precio

11,335

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

322 L

Depósito

48 L

Potencia

78 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima106 CV / 78 kW
Par máximo145 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito48 L
Maletero322 L

Análisis detallado del Daewoo Lanos 4p 1.6 16v SX Plus · 106 CV (2001)

Descripción general

El Daewoo Lanos de 1997 irrumpió en el mercado como una promesa de movilidad accesible y sensata. Nacido en Corea del Sur, este sedán compacto representó el esfuerzo de la marca por conquistar al conductor europeo con una fórmula sencilla: un coche honesto, funcional y con un precio que te hacía pensar dos veces antes de mirar a la competencia. Fue un vehículo para la gente, un compañero de viaje para el día a día sin más pretensiones que las de cumplir su misión.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Lanos es viajar a una época donde la conducción era una experiencia más analógica. Sus 106 caballos, entregados por un voluntarioso motor 1.6 de 16 válvulas, mueven el coche con una soltura sorprendente para su peso ligero. No busques una aceleración que te pegue al asiento, sino una respuesta sincera y predecible. El cambio manual de cinco velocidades tiene un tacto mecánico y directo, conectándote con el coche de una forma que los automáticos modernos han olvidado. Es un coche que te habla, que te transmite las imperfecciones del asfalto y te recuerda que conducir es, ante todo, sentir el camino.

Diseño y estética

Diseñado por el prestigioso estudio Italdesign de Giugiaro, el Lanos luce unas formas suaves y redondeadas, muy características de finales de los noventa. Su estética no grita, susurra. Es un diseño amable, sin aristas ni agresividad, pensado para agradar a un público global y perdurar en el tiempo sin estridencias. Por dentro, la funcionalidad reina sobre el lujo. Los plásticos son duros y los mandos están donde esperas encontrarlos, creando un habitáculo práctico y sin complicaciones, un refugio sencillo y acogedor para los trayectos cotidianos.

Tecnología y características

La tecnología del Lanos es un reflejo de su filosofía: simplicidad y eficacia. Olvídate de pantallas táctiles o asistentes de conducción. Aquí, la tecnología se centraba en lo esencial. La inyección indirecta y la admisión variable del motor eran soluciones probadas para ofrecer un rendimiento equilibrado. La dirección de cremallera aseguraba una maniobrabilidad correcta en ciudad y la dotación, para su precio, solía incluir elementos como aire acondicionado o elevalunas eléctricos, considerados un pequeño lujo en su segmento. Era la tecnología justa y necesaria para hacer la vida a bordo más cómoda, sin artificios.

Competencia

El Daewoo Lanos se adentró en una jungla competitiva, luchando por su espacio contra modelos consolidados como el SEAT Córdoba, el Renault Mégane Classic o el Fiat Marea. Su principal arma no era el pedigrí ni la deportividad, sino una relación imbatible entre precio y equipamiento. Ofrecía el espacio y la practicidad de una berlina compacta a un coste que a menudo lo situaba más cerca de los utilitarios, convirtiéndose en una opción muy inteligente para familias y conductores que miraban cada euro.

Conclusión

El Daewoo Lanos 1.6 SX es más que un simple coche de una época pasada; es el testimonio de una forma de entender el automóvil basada en la honestidad y el pragmatismo. Fue un vehículo que democratizó la movilidad, ofreciendo un transporte fiable y espacioso a quienes no buscaban estatus, sino soluciones. Recordarlo hoy es evocar una sensación de nostalgia por esa sencillez perdida, la de un coche que cumplía su promesa sin pedir nada a cambio, más allá de gasolina y un poco de cariño.