Ferrari 599 GTB Fiorano · 620 CV (2006-2010)

2006
Gasolina
RWD
Manual 6v
Ferrari 599 - Vista 1
Ferrari 599 - Vista 2
Ferrari 599 - Vista 3
Ferrari 599 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Ferrari 599

Potencia

620CV

Par

608Nm

Consumo

17.9l/100

Emisiones

415g/km

0-100 km/h

3.7s

Vel. Máx.

330km/h

Peso

1765kg

Precio

275,600

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

RWD

Plazas

2 / 2 puertas

Maletero

320 L

Depósito

105 L

Potencia

456 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima620 CV / 456 kW
Par máximo608 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito105 L
Maletero320 L

Análisis detallado del Ferrari 599 GTB Fiorano · 620 CV (2006-2010)

Descripción general

El Ferrari 599 GTB Fiorano no es solo un coche, es un testamento rodante a la era dorada de los grandes turismos con motor V12 atmosférico. Lanzado en 2006 como sucesor del 575M Maranello, su corazón es una obra de arte derivada directamente del legendario Enzo, prometiendo una experiencia que fusiona la brutalidad de un superdeportivo con la elegancia de un viajero de largas distancias. Su nombre, Fiorano, evoca el circuito de pruebas de Ferrari, una declaración de intenciones sobre su linaje y su capacidad en el asfalto.

Experiencia de conducción

Ponerse a los mandos del 599 es iniciar un diálogo directo con la mecánica pura. El rugido del V12 de 6.0 litros al despertar es solo el preludio de una sinfonía que alcanza su clímax a 7600 revoluciones. Cada cambio de la transmisión manual de seis velocidades es un acto deliberado y mecánico que te conecta con sus 620 caballos de potencia. La aceleración te aplasta contra el asiento, un empuje visceral y lineal que parece no tener fin, mientras la trasera insinúa un carácter salvaje que exige respeto y habilidad. Es una experiencia intensa, adictiva y aterradora a partes iguales, un torrente de emociones que los superdeportivos modernos, con su filtro digital, ya no pueden ofrecer.

Diseño y estética

Las líneas del 599, esculpidas por Pininfarina, son una oda a la función y la forma. El larguísimo capó delantero es una promesa de la potencia que esconde, mientras que la cabina, retrasada, define su silueta clásica de gran turismo. El detalle más icónico son sus arbotantes traseros, dos pilares que no solo definen su estética única, sino que canalizan el aire de forma magistral hacia la zaga, generando carga aerodinámica sin necesidad de alerones vulgares. Es una escultura de aluminio que combina agresividad y sofisticación, un diseño atemporal que sigue girando cabezas con la misma autoridad que el primer día.

Tecnología y características

La tecnología del 599 GTB Fiorano está al servicio de la conducción, no de la distracción. Su chasis y carrocería de aluminio fueron un gran avance para contener el peso de su masivo motor. El propulsor V12, heredado del Enzo, es en sí mismo una proeza de la ingeniería. Equipaba de serie frenos carbonocerámicos, una tecnología reservada a la competición que garantizaba una potencia de frenado inagotable. Además, introdujo el sistema de control de tracción F1-Trac, derivado directamente de la Fórmula 1, que permitía a los conductores más audaces exprimir el agarre al límite sin perder el control.

Competencia

En su época, el 599 GTB Fiorano se enfrentó a titanes del segmento de los super GT. Su rival más directo era el Aston Martin DBS V12, que ofrecía un enfoque más lujoso y señorial. También competía en prestaciones con el Lamborghini Murciélago, aunque este último jugaba con la carta del motor central. El Mercedes-Benz SLR McLaren, con su excentricidad y su compresor, representaba otra visión del alto rendimiento. Frente a todos ellos, el Ferrari se erigía como la opción más pura y enfocada en la experiencia de conducción deportiva.

Conclusión

El Ferrari 599 GTB Fiorano es una pieza fundamental en la historia de Maranello. Representa el cénit de una estirpe en peligro de extinción: la del gran turismo con motor V12 delantero, atmosférico y de carácter indómito. Es una máquina que te exige ser mejor conductor y te recompensa con sensaciones puras, sin filtros. Hoy, se contempla no solo como un coche increíblemente rápido, sino como una obra de arte y una inversión emocional, el último eco de una era gloriosa antes de la llegada inevitable de los turbos y la hibridación.