Especificaciones y análisis del Fiat Bravo
Potencia
103CV
Par
144Nm
Consumo
7.7l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11s
Vel. Máx.
184km/h
Peso
1050kg
Precio
12,351€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 3 puertas
280 L
50 L
76 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Fiat Bravo 100 16v SX · 103 CV (1998-2000)
Descripción general
El Fiat Bravo irrumpió a finales de los 90 como una bocanada de aire fresco y diseño italiano. No era solo un coche, era una declaración de intenciones, un compacto que se atrevía a ser diferente y a emocionar, rompiendo con la sobriedad de muchos de sus contemporáneos y dejando una huella imborrable en la memoria de toda una generación.
Experiencia de conducción
Al volante, el motor 1.6 de 103 caballos se siente lleno de vida y con ganas de subir de vueltas. Su sonido es puramente italiano, un rugido alegre que invita a jugar con el cambio manual de cinco velocidades. No es un deportivo radical, pero su agilidad y la conexión que transmite la dirección te sacan una sonrisa en cada curva, ofreciendo un equilibrio perfecto entre el confort para el día a día y la chispa necesaria para disfrutar de la carretera.
Diseño y estética
Su diseño fue una auténtica revolución. Las líneas curvas y fluidas, culminadas en una zaga icónica con esos pilotos traseros divididos y únicos, lo convirtieron en un objeto de deseo. Era una escultura rodante, un coche que no pasaba desapercibido y que demostraba que un vehículo popular podía ser también una obra de arte. A día de hoy, su estética sigue siendo valiente y personal.
Tecnología y características
Para su época, el Bravo 100 16v SX ofrecía una base tecnológica solvente. Su motor multiválvulas con inyección indirecta era moderno y eficiente, mientras que su chasis, con suspensión McPherson delantera y brazos tirados detrás, le confería un comportamiento noble y predecible. No abrumaba con gadgets, pero ofrecía lo esencial para una conducción segura y placentera.
Competencia
Se enfrentó a gigantes como el Volkswagen Golf, el Opel Astra o el Ford Focus. Mientras sus rivales alemanes apostaban por la sobriedad y la racionalidad, el Bravo jugaba la carta de la pasión. Era la alternativa para quien buscaba algo más que un simple medio de transporte; era la elección de quien valoraba el estilo y el carácter por encima de todo.
Conclusión
El Fiat Bravo es mucho más que un coche de los 90; es un icono de una época en la que Fiat se atrevió a soñar. Un compacto que se compra con el corazón, que enamora por su diseño y convence por su espíritu alegre. Representa la perfecta simbiosis entre la funcionalidad diaria y la emoción de conducir un coche con alma italiana, un futuro clásico que sigue despertando pasiones.
