Especificaciones y análisis del Ford C-MAX
Potencia
109CV
Par
240Nm
Consumo
4.9l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.3s
Vel. Máx.
185km/h
Peso
1392kg
Precio
22,113€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 5 puertas
550 L
55 L
80 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Ford Focus C-Max Ghia 1.6 TDCi 109 CV (2003-2005)
Descripción general
El Ford Focus C-Max Ghia 1.6 TDCi de 2004 no era solo un monovolumen, era una declaración de intenciones. Ford demostró que un coche familiar podía ser práctico y espacioso sin renunciar al alma y al placer de conducción que caracterizaba a sus modelos. Fue una bocanada de aire fresco para padres que se negaban a colgar los guantes de conducir.
Experiencia de conducción
Al volante, el C-Max se sentía sorprendentemente ágil y conectado a la carretera. Su motor diésel de 109 CV, con un generoso par de 240 Nm, respondía con una energía inesperada, haciendo que los adelantamientos y las incorporaciones fueran un mero trámite. Pero la verdadera magia residía en su chasis, heredado del aclamado Focus. Trazaba las curvas con una precisión y un aplomo que te hacían olvidar que conducías un vehículo familiar, transmitiendo una confianza y una diversión que sus rivales simplemente no podían igualar.
Diseño y estética
Su diseño era una inteligente evolución del lenguaje 'New Edge' de Ford, suavizado para un público familiar. Las líneas fluidas y la elevada superficie acristalada creaban un interior luminoso y con una gran sensación de amplitud. El acabado Ghia aportaba un toque de distinción y calidez. Por dentro, la modularidad de sus asientos traseros era sencillamente brillante, permitiendo transformar el habitáculo para pasajeros o carga con una facilidad pasmosa. Era un espacio pensado para la vida real, funcional y acogedor.
Tecnología y características
Para su época, el C-Max Ghia venía bien servido. Contaba con elementos de confort como el climatizador automático o el control de crucero, que hacían los viajes largos mucho más placenteros. El motor 1.6 TDCi, fruto de la colaboración con PSA, era una pieza de ingeniería moderna, con inyección directa por conducto común y turbo de geometría variable, logrando un equilibrio fantástico entre prestaciones y un consumo de combustible realmente bajo.
Competencia
Se enfrentó a gigantes como el Renault Scénic, el rey del confort y la modularidad, y el Volkswagen Touran, el referente en calidad de construcción y sobriedad. También luchó contra el Citroën Xsara Picasso y su diseño vanguardista, y el Opel Zafira con su ventaja de siete plazas. Frente a todos ellos, el C-Max jugó su mejor carta: una dinámica de conducción superior que conquistó a quienes buscaban algo más que un simple medio de transporte familiar.
Conclusión
El Ford Focus C-Max 1.6 TDCi Ghia fue un coche redondo, una propuesta que lo tenía casi todo. Logró la cuadratura del círculo al fusionar la versatilidad de un monovolumen con el corazón deportivo de un compacto. Fue la elección perfecta para el conductor entusiasta que formaba una familia, un vehículo que no te pedía renunciar a nada y que dejó una huella imborrable por su brillante equilibrio.




