Especificaciones y análisis del Ford C-MAX
Potencia
136CV
Par
320Nm
Consumo
5.8l/100
Emisiones
154g/km
0-100 km/h
9.6s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
1506kg
Precio
20,260€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 6v
FWD
5 / 5 puertas
550 L
55 L
100 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Ford Focus C-Max Ghia 2.0 TDCi 136cv (2006-2007)
Descripción general
El Ford C-MAX Ghia 2.0 TDCi no es un monovolumen cualquiera. Es la respuesta de Ford para aquellos padres de familia que se niegan a renunciar a la emoción al volante. Con 136 caballos de pura potencia diésel, este coche prometía y cumplía: espacio para todos y una sonrisa para el conductor.
Experiencia de conducción
Ponerse a los mandos es una experiencia reveladora. El motor 2.0 TDCi empuja con una fuerza contundente desde bajas vueltas gracias a sus 320 Nm de par, haciendo que cada adelantamiento sea un mero trámite. La caja de cambios manual de seis velocidades es precisa y su chasis, una obra maestra de Ford, ofrece un equilibrio casi perfecto entre el confort necesario para largos viajes y una agilidad que te hace olvidar que conduces un coche familiar. Se siente plantado, seguro y sorprendentemente divertido en carreteras con curvas.
Diseño y estética
Su diseño, basado en la aclamada plataforma del Focus, rompió moldes en su categoría. Lejos de las formas cuadradas de sus rivales, el C-MAX presentaba una línea de techo arqueada y un frontal afilado que le conferían un dinamismo visual inusual. Por dentro, el acabado Ghia se traducía en un ambiente de calidad y un equipamiento generoso, donde la funcionalidad y la modularidad de sus asientos traseros se daban la mano con un puesto de conducción ergonómico y enfocado en el placer de conducir.
Tecnología y características
Para su época, el C-MAX estaba a la vanguardia. Su motor diésel con inyección por conducto común y turbo de geometría variable era un prodigio de rendimiento y consumos ajustados. Pero la verdadera magia residía en su suspensión trasera de paralelogramo deformable, una solución heredada del Focus que garantizaba un comportamiento dinámico superior. A esto se sumaba una dirección hidráulica precisa que transmitía fielmente lo que ocurría bajo las ruedas, un elemento cada vez más raro de encontrar.
Competencia
En un mercado dominado por gigantes como el Renault Scénic, el Citroën C4 Picasso o el Volkswagen Touran, el Ford C-MAX se abrió paso con un argumento imbatible: el placer de conducción. Mientras sus competidores se centraban casi exclusivamente en la modularidad y el espacio, el C-MAX demostró que un monovolumen también podía ser emocionante y ágil, convirtiéndose en la referencia dinámica del segmento.
Conclusión
El Ford C-MAX 2.0 TDCi Ghia es mucho más que un coche práctico. Es un vehículo con alma, diseñado para quienes valoran tanto el espacio para la familia como las sensaciones al volante. Representa una época en la que Ford sabía cómo crear coches que conectaban emocionalmente con el conductor, ofreciendo un equilibrio fantástico entre funcionalidad, rendimiento y diversión. Un clásico moderno para el conductor entusiasta.




