Especificaciones y análisis del Ford Focus
Potencia
101CV
Par
240Nm
Consumo
5.2l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.6s
Vel. Máx.
186km/h
Peso
1265kg
Precio
14,960€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 3 puertas
350 L
55 L
74 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Ford Focus 3p Vodafone 1.8 TDCi 100cv (2004)
Descripción general
El Ford Focus de primera generación no fue solo un coche; fue una declaración de intenciones que sacudió los cimientos del segmento compacto. Esta edición especial Vodafone, lanzada hacia el final de su ciclo de vida, encapsula la esencia de un modelo que se atrevió a ser diferente, combinando un motor diésel eficiente y voluntarioso con un chasis que redefinió el placer de conducir en un coche para el día a día.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del Focus 1.8 TDCi es redescubrir una conexión pura con la carretera. Sus 101 caballos pueden no impresionar en papel, pero el empuje de sus 240 Nm de par desde bajas vueltas te pega al asiento con una alegría inesperada. La verdadera magia reside en su chasis; la suspensión trasera multibrazo, una rareza en su clase, dibuja las curvas con una precisión y agilidad que te hacen sonreír. Es un coche que comunica, que se siente vivo y que convierte cada trayecto en una pequeña aventura.
Diseño y estética
El diseño 'New Edge' del Focus fue un golpe sobre la mesa. Rompió con las formas conservadoras de la época, proponiendo un lenguaje de aristas afiladas, arcos de rueda marcados y unos faros y pilotos triangulares que generaron amor y odio a partes iguales. Visto hoy, su audacia sigue intacta. La carrocería de 3 puertas acentúa su carácter dinámico, creando una silueta compacta y musculosa que ha envejecido con una dignidad admirable.
Tecnología y características
Aunque hoy su equipamiento nos parezca sencillo, en 2004 el Focus ofrecía tecnología de vanguardia donde realmente importaba. El motor TDCi con inyección directa por conducto común supuso un salto cualitativo en refinamiento y eficiencia para los diésel. Sin embargo, la joya de la corona era su chasis, con la aclamada suspensión trasera 'Control Blade'. Esta solución de ingeniería, propia de segmentos superiores, fue la responsable de su comportamiento dinámico ejemplar.
Competencia
En su apogeo, el Ford Focus se enfrentó a titanes como el Volkswagen Golf IV, el Opel Astra G y el Renault Mégane II. Mientras el Golf ofrecía una calidad de construcción soberbia y el Mégane un diseño igualmente atrevido, ninguno podía igualar la sublime experiencia de conducción del Focus. Se posicionó como la elección del entusiasta, del conductor que no solo quería ir del punto A al B, sino que deseaba disfrutar del camino.
Conclusión
El Ford Focus 1.8 TDCi es mucho más que un simple compacto diésel de principios de siglo. Es el recuerdo tangible de una época en la que Ford se atrevió a innovar, priorizando las sensaciones y la conexión entre el conductor y la máquina. Un coche honesto, práctico y sorprendentemente divertido que demostró que la excelencia dinámica no estaba reñida con la accesibilidad. Su legado perdura como uno de los mejores chasis jamás montados en un coche de su categoría.




