Especificaciones y análisis del Ford Focus
Potencia
136CV
Par
320Nm
Consumo
5.8l/100
Emisiones
156g/km
0-100 km/h
9.6s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
1436kg
Precio
21,400€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 5 puertas
396 L
53 L
100 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Ford Focus Berlina Titanium 2.0 TDCi 136 CV PowerShift (2010-2011)
Descripción general
El Ford Focus de segunda generación en su acabado Titanium es mucho más que un simple compacto; es la culminación de una era. Esta versión, con el potente motor diésel 2.0 TDCi de 136 caballos y la innovadora caja de cambios PowerShift, representaba en 2010 un equilibrio casi perfecto entre prestaciones, confort y placer de conducción, un coche que te hablaba directamente al corazón.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante es sentir una conexión inmediata. El empuje de los 320 Nm de par es contundente y se entrega con una suavidad exquisita gracias a la transmisión de doble embrague. Pero donde realmente enamora es en las curvas. Su chasis, con una suspensión trasera multibrazo de referencia, dibuja cada giro con una precisión y aplomo que transmiten una confianza absoluta. Es un coche que te invita a conducir, a disfrutar del viaje tanto como del destino, sintiendo la carretera como pocos en su categoría.
Diseño y estética
Su diseño, una evolución madura y atlética del 'Kinetic Design' de Ford, sigue luciendo equilibrado y con carácter. La carrocería de cinco puertas combina dinamismo con una gran practicidad. Por dentro, el acabado Titanium eleva la experiencia con materiales de mayor calidad y un ambiente más cuidado. Aunque el salpicadero puede parecer denso en botones para los estándares actuales, todo está pensado para el conductor, creando un puesto de mando envolvente y funcional.
Tecnología y características
La joya de la corona tecnológica es, sin duda, la transmisión PowerShift de seis velocidades. Su funcionamiento de doble embrague bañado en aceite ofrecía una rapidez y una fluidez que rivalizaban con opciones de segmentos superiores. A esto se suma el motor 2.0 TDCi, una mecánica robusta y llena de fuerza gracias a su inyección directa por conducto común y turbo de geometría variable, que lograba un rendimiento brillante con un consumo contenido para la época.
Competencia
En un mercado ferozmente competido, se enfrentó a gigantes como el Volkswagen Golf, el SEAT León o el Opel Astra. Sin embargo, el Focus siempre jugó una carta ganadora: su dinámica de conducción. Mientras otros apostaban por la sobriedad o el confort puro, el Ford ofrecía una experiencia más pasional y comunicativa, un coche para quienes de verdad aman sentir la carretera bajo sus pies.
Conclusión
Este Ford Focus no es solo un coche, es una declaración de intenciones. Es la prueba de que un vehículo familiar y práctico puede ser también emocionante y gratificante de conducir. Su combinación de motor potente, cambio automático avanzado y un chasis excepcional lo convierten en una de las opciones más redondas y deseables de su tiempo. Un coche que deja una huella imborrable en quien lo conduce.




