Ford Focus Sportbreak ST Plus 2.0 EcoBoost 250 CV (2012)

2011
Gasolina
FWD
Manual 6v
Ford Focus - Vista 1
Ford Focus - Vista 2
Ford Focus - Vista 3
Ford Focus - Vista 4

Especificaciones y análisis del Ford Focus

Potencia

250CV

Par

340Nm

Consumo

7.2l/100

Emisiones

169g/km

0-100 km/h

6.6s

Vel. Máx.

248km/h

Peso

1386kg

Precio

32,700

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

490 L

Depósito

55 L

Potencia

184 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima250 CV / 184 kW
Par máximo340 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero490 L

Análisis detallado del Ford Focus Sportbreak ST Plus 2.0 EcoBoost 250 CV (2012)

Descripción general

El Ford Focus Sportbreak ST de 2012 es la respuesta a una pregunta que muchos padres y madres con gasolina en las venas se han hecho: ¿es posible combinar la practicidad de un coche familiar con el alma y las prestaciones de un deportivo? Ford no solo creyó que era posible, sino que lo ejecutó de manera magistral, creando un vehículo que esconde bajo su carrocería familiar un corazón EcoBoost de 250 caballos deseando desatar una tormenta en el asfalto.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante es una experiencia transformadora. En el día a día, es un coche dócil y manejable, pero basta una insinuación al pedal derecho para que sus 250 CV y 340 Nm de par te peguen al asiento. El motor 2.0 EcoBoost empuja con una contundencia adictiva, acompañado de un sonido ronco y emocionante que emana de su escape central. La caja de cambios manual de seis velocidades es precisa y te conecta directamente con la mecánica, mientras que el chasis, una obra de arte de Ford, digiere la potencia con una eficacia sorprendente para un tracción delantera, ofreciendo una agilidad y un paso por curva que te hacen olvidar que conduces un familiar.

Diseño y estética

Su diseño es una declaración de intenciones. La silueta del Sportbreak le otorga una gran versatilidad y un maletero de 490 litros, pero los detalles ST lo visten de guerra. La agresiva parrilla delantera, los paragolpes específicos, el alerón trasero y, sobre todo, la icónica salida de escape central trapezoidal, no dejan lugar a dudas sobre su linaje. Por dentro, los asientos Recaro te abrazan con firmeza, el volante deportivo pide ser agarrado con fuerza y los relojes adicionales sobre el salpicadero son un guiño a la competición que te recuerda constantemente que no estás en un Focus cualquiera.

Tecnología y características

Aunque la tecnología de infoentretenimiento pueda parecer de otra época, la verdadera magia tecnológica de este Focus ST reside en su mecánica. El motor 2.0 EcoBoost con inyección directa y turbo fue una pieza de ingeniería avanzada para su tiempo, capaz de ofrecer un rendimiento explosivo con un consumo relativamente contenido. El chasis se beneficia de una sofisticada suspensión trasera de paralelogramo deformable y una dirección asistida eléctrica calibrada para transmitir sensaciones, demostrando que la tecnología al servicio de la conducción era la máxima prioridad de Ford.

Competencia

En su momento, encontrar un rival directo que ofreciera este cóctel de carrocería familiar, potencia y sensaciones a un precio similar era una tarea complicada. Mientras que el Volkswagen Golf GTI era el rey de los compactos deportivos, su versión familiar no siempre estaba a la altura en potencia. El Skoda Octavia RS Combi se acercaba en concepto, pero el Focus ST siempre tuvo un punto extra de rebeldía y carácter en su comportamiento dinámico, convirtiéndolo en una opción casi única para quien buscaba la máxima deportividad sin sacrificar el espacio.

Conclusión

El Ford Focus Sportbreak ST es mucho más que un coche rápido; es un coche con alma, un cómplice para las escapadas de fin de semana y un práctico aliado para la rutina diaria. Representa la perfecta simbiosis entre la razón y la emoción, un vehículo capaz de llevar a la familia y el equipaje con total comodidad para, un instante después, dibujar una sonrisa imborrable en tu rostro en una carretera de curvas. Es un futuro clásico, un testimonio de una época en la que la pasión por conducir podía encontrarse en los formatos más inesperados.