Ford Galaxy Ghia 2.8 V6 205 cv Selectshift (2001-2004)

2001
Gasolina
FWD
Automático 4v
Ford Galaxy - Vista 1
Ford Galaxy - Vista 2
Ford Galaxy - Vista 3
Ford Galaxy - Vista 4

Especificaciones y análisis del Ford Galaxy

Potencia

204CV

Par

268Nm

Consumo

12l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

10.4s

Vel. Máx.

212km/h

Peso

1727kg

Precio

37,962

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 4v

Tracción

FWD

Plazas

7 / 5 puertas

Maletero

330 L

Depósito

70 L

Potencia

150 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima204 CV / 150 kW
Par máximo268 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 4v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero330 L

Análisis detallado del Ford Galaxy Ghia 2.8 V6 205 cv Selectshift (2001-2004)

Descripción general

El Ford Galaxy Ghia 2.8 V6 de 2001 no es un monovolumen cualquiera; es una declaración de intenciones para familias que buscan espacio sin renunciar al placer de conducir. En una época donde los monovolúmenes priorizaban la funcionalidad, este Galaxy se atrevía a ofrecer un corazón V6 de 204 caballos, prometiendo viajes largos llenos de confort y una respuesta enérgica inesperada para su tamaño.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Galaxy V6 es una experiencia que sorprende. El rugido suave y contundente del motor de seis cilindros te envuelve, empujando sus más de 1700 kilos con una soltura admirable. No es un deportivo, pero la aceleración es lineal y poderosa, convirtiendo los adelantamientos en maniobras seguras y placenteras. La transmisión automática, aunque de solo cuatro marchas, gestiona la potencia con suavidad, priorizando el confort en largos trayectos por autopista, donde se siente como un auténtico transatlántico, estable y sereno.

Diseño y estética

El diseño del Ford Galaxy de 2001 es un claro reflejo de su propósito: máxima funcionalidad y espacio. Sus líneas son sobrias y robustas, sin estridencias, buscando una elegancia atemporal que ha envejecido con dignidad. Por dentro, el espacio es el verdadero protagonista, con siete plazas reales y una modularidad que lo convierte en el aliado perfecto para cualquier aventura familiar. El acabado Ghia añade un toque de distinción con materiales de mayor calidad y detalles que elevan la sensación de confort, haciendo que cada viaje se sienta como un trayecto en primera clase.

Tecnología y características

Aunque hoy sus sistemas puedan parecer sencillos, en su momento el Galaxy Ghia representaba un despliegue tecnológico notable. El corazón de todo es su motor V6 de 24 válvulas, una mecánica robusta y probada que ofrecía un rendimiento excepcional. La caja de cambios automática Selectshift permitía un cierto control manual, añadiendo un punto de conexión con la conducción. Elementos como los frenos de disco ventilados en las cuatro ruedas o las barras estabilizadoras en ambos ejes demuestran una preocupación por la seguridad y el dinamismo que no era tan común en vehículos de su segmento.

Competencia

Sus rivales más directos eran, paradójicamente, sus hermanos de plataforma: el Volkswagen Sharan y el SEAT Alhambra, con los que compartía gran parte de su estructura y mecánica. Fuera de esa familia, se enfrentaba a pesos pesados como el Renault Espace, otro pionero del segmento que también ofrecía potentes motores V6, y el Chrysler Voyager, el referente americano en espacio y confort. Frente a ellos, el Ford Galaxy apostaba por un tacto de conducción ligeramente más ágil y una puesta a punto que buscaba satisfacer a quien, además de espacio, valoraba las sensaciones al volante.

Conclusión

El Ford Galaxy Ghia 2.8 V6 es mucho más que un simple vehículo familiar; es el recuerdo de una época en la que los monovolúmenes podían tener alma y carácter. Ofrecía una combinación casi perfecta de espacio, confort y potencia, un refugio para viajar kilómetros sin fatiga y con la banda sonora de un glorioso motor V6. Hoy, representa una opción nostálgica y emocionante para quien busca un vehículo espacioso con una personalidad arrolladora, un joven clásico que demuestra que la funcionalidad no tiene por qué estar reñida con la pasión por conducir.