Ford Grand C-MAX Titanium 1.5 TDCi 88 kW (120 CV) 5 plazas · 120 CV (2016-2018)

2015
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Ford Grand C-MAX - Vista 1
Ford Grand C-MAX - Vista 2
Ford Grand C-MAX - Vista 3
Ford Grand C-MAX - Vista 4

Especificaciones y análisis del Ford Grand C-MAX

Potencia

120CV

Par

270Nm

Consumo

4.6l/100

Emisiones

118g/km

0-100 km/h

12.3s

Vel. Máx.

180km/h

Peso

1501kg

Precio

24,165

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

600 L

Depósito

60 L

Potencia

88 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima120 CV / 88 kW
Par máximo270 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero600 L

Análisis detallado del Ford Grand C-MAX Titanium 1.5 TDCi 88 kW (120 CV) 5 plazas · 120 CV (2016-2018)

Descripción general

El Ford Grand C-MAX de 2015 es mucho más que un simple monovolumen; es un refugio rodante para la familia moderna. En su acabado Titanium y con el corazón diésel 1.5 TDCi de 120 CV, representa el equilibrio perfecto entre la necesidad de espacio y el deseo de no renunciar al placer de conducir. Es un vehículo concebido desde la inteligencia y la emoción, pensado para quienes entienden que los viajes en familia son el destino en sí mismos.

Experiencia de conducción

Al volante, el Grand C-MAX sorprende y enamora. A pesar de su tamaño familiar, se siente ágil y conectado a la carretera, un rasgo distintivo de Ford. El motor de 120 CV, con su generoso par de 270 Nm desde bajas vueltas, empuja con solvencia y sin esfuerzo, convirtiendo cada trayecto en una experiencia suave y relajada. La caja de cambios manual de seis velocidades es precisa y agradable, y el chasis, con su elaborada suspensión trasera, filtra las imperfecciones del asfalto mientras mantiene una compostura admirable en curvas. No es un deportivo, pero su dinámica te saca una sonrisa, recordándote que conducir puede ser un placer incluso cuando llevas a toda la familia.

Diseño y estética

Su diseño es una declaración de intenciones: la funcionalidad es la máxima prioridad, pero no está reñida con el estilo. La imponente parrilla frontal le otorga una presencia inconfundible, mientras que su perfil alargado promete un interior generoso. Las puertas traseras correderas son una bendición, un detalle que transforma el día a día, facilitando el acceso en aparcamientos estrechos y evitando golpes accidentales. Cada línea está pensada para maximizar el espacio, culminando en un maletero de 600 litros que parece no tener fin. Es un diseño honesto y práctico que te conquista con su utilidad.

Tecnología y características

El acabado Titanium eleva la experiencia a bordo con un equipamiento tecnológico que, en su momento, era avanzado y completo. El sistema de infoentretenimiento Ford SYNC gestionaba la navegación, la conectividad y el audio, creando un centro de mando para el viaje. Elementos como el climatizador automático, el control de crucero y los sensores de aparcamiento no solo añadían confort, sino que transmitían una sensación de seguridad y control. Era la tecnología puesta al servicio del bienestar familiar, haciendo cada kilómetro más sencillo y disfrutable.

Competencia

En un mercado muy competido, el Grand C-MAX se enfrentaba a gigantes como el Citroën Grand C4 Picasso, con su diseño vanguardista y su confort superlativo, o el Renault Grand Scénic, un maestro de la modularidad. El Volkswagen Touran se erigía como el referente en calidad de acabados, mientras que el Opel Zafira Tourer también luchaba por el favor de las familias. Frente a todos ellos, el Ford defendía con orgullo su argumento más poderoso: una dinámica de conducción superior que lo convertía en la elección del padre o madre que no quería dejar de disfrutar al volante.

Conclusión

El Ford Grand C-MAX Titanium es una compra excepcionalmente lógica y, a la vez, pasional. Es un vehículo que cumple con creces su promesa de espacio, versatilidad y seguridad, pero que añade a la ecuación un alma dinámica que lo distingue de sus competidores. Su motor diésel es un compañero fiel y frugal, ideal para devorar kilómetros en familia. Aunque la tecnología a bordo pueda parecer de otra generación, su esencia, su brillantez como solución de transporte familiar y su tacto de conducción siguen plenamente vigentes. Es un coche que no solo te lleva, sino que te acompaña y te hace sentir bien.