Especificaciones y análisis del Ford S-MAX
Potencia
163CV
Par
340Nm
Consumo
6l/100
Emisiones
159g/km
0-100 km/h
10.2s
Vel. Máx.
202km/h
Peso
1688kg
Precio
31,723€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 5 puertas
854 L
70 L
120 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Ford S-MAX Titanium S 2.0 TDCi 163 CV Powershift (2010)
Descripción general
El Ford S-MAX de 2010 rompió moldes en el segmento de los monovolúmenes. No era solo un vehículo familiar espacioso, era una declaración de intenciones para padres que se negaban a renunciar al placer de conducir. Esta versión Titanium S, con su potente motor diésel 2.0 TDCi de 163 CV y el cambio automático Powershift, representaba el equilibrio perfecto entre funcionalidad y emoción al volante.
Experiencia de conducción
Sentarse al volante del S-MAX es una experiencia reveladora. Los 163 caballos y, sobre todo, los 340 Nm de par motor, empujan con una contundencia que te hace olvidar que conduces un vehículo de casi 1700 kg. La caja Powershift de doble embrague cambia de marcha con una suavidad y rapidez que enamoran, permitiendo una conducción fluida en ciudad y reactiva en carretera. Pero donde realmente brilla es en las curvas; su chasis, más propio de un turismo deportivo que de un monovolumen, ofrece una agilidad y un aplomo que transmiten una confianza y una diversión al volante absolutamente inesperadas.
Diseño y estética
El acabado Titanium S viste al S-MAX con un traje deportivo que le sienta de maravilla. Sus líneas afiladas, su imponente parrilla y las llantas de 18 pulgadas le otorgan una presencia musculosa y dinámica, muy alejada de la estética anodina de muchos de sus rivales. Por dentro, el espacio es el rey. La sensación de amplitud es inmensa, con un maletero gigantesco de 854 litros y una modularidad pensada para la vida familiar. Aunque el diseño del salpicadero puede parecer de otra época, la calidad de los materiales y el ajuste general transmiten una sólida sensación de durabilidad.
Tecnología y características
Para ser un modelo de 2010, el S-MAX estaba bien equipado. El corazón tecnológico era, sin duda, la combinación de su motor 2.0 TDCi con inyección directa por conducto común y turbo de geometría variable, y la transmisión Powershift de doble embrague. Esta dupla mecánica ofrecía un rendimiento y una eficiencia notables para su tiempo. Aunque carece de las pantallas táctiles y la conectividad de los coches actuales, su equipamiento de confort y seguridad cumplía con creces las expectativas de la época, centrándose en lo que de verdad importa: la experiencia de conducción.
Competencia
En su momento, el Ford S-MAX se enfrentó a gigantes del espacio como el Renault Espace, el SEAT Alhambra o el Volkswagen Sharan. Sin embargo, mientras la mayoría de sus competidores priorizaban el confort y el espacio por encima de todo, el S-MAX jugaba en una liga diferente. Ofrecía una habitabilidad comparable, pero añadía un ingrediente secreto que los demás no tenían: un alma deportiva y un comportamiento dinámico que lo convirtieron en la opción predilecta para quienes buscaban algo más que un simple medio de transporte familiar.
Conclusión
El Ford S-MAX Titanium S 2.0 TDCi es mucho más que un monovolumen. Es la prueba de que se puede tener todo: espacio para la familia, un maletero enorme para las aventuras y un chasis afinado para disfrutar de cada kilómetro. Es un coche con un corazón grande y un espíritu joven, una compra increíblemente inteligente y pasional para quien valora tanto la practicidad como las sensaciones. Un vehículo que, incluso hoy, sigue siendo una referencia por su excepcional equilibrio.




