Ford S-MAX Titanium 2.2 TDCi 200 CV 7 plazas (2012-2013)

2010
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Ford S-MAX - Vista 1
Ford S-MAX - Vista 2
Ford S-MAX - Vista 3
Ford S-MAX - Vista 4

Especificaciones y análisis del Ford S-MAX

Potencia

200CV

Par

420Nm

Consumo

6.6l/100

Emisiones

174g/km

0-100 km/h

8.6s

Vel. Máx.

220km/h

Peso

-kg

Precio

33,200

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

7 / 5 puertas

Maletero

755 L

Depósito

70 L

Potencia

147 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima200 CV / 147 kW
Par máximo420 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero755 L

Análisis detallado del Ford S-MAX Titanium 2.2 TDCi 200 CV 7 plazas (2012-2013)

Descripción general

El Ford S-MAX Titanium 2.2 TDCi de 200 CV es la respuesta a una pregunta que muchas familias se hacen: ¿es posible tener un monovolumen espacioso para siete sin renunciar a la emoción de conducir? Este coche no es solo un vehículo familiar, es una declaración de intenciones, un refugio de deportividad en un segmento dominado por la pura funcionalidad. Su potente corazón diésel y su chasis afinado prometen una experiencia que va mucho más allá de llevar a los niños al colegio.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del S-MAX es una revelación. Los 200 caballos y, sobre todo, los 420 Nm de par motor, empujan con una contundencia que te pega al asiento y te hace olvidar que conduces un vehículo de casi 4,8 metros. La caja de cambios manual de 6 velocidades ofrece un tacto preciso que te conecta con la mecánica, y en carreteras de curvas, su agilidad es asombrosa. Se siente más como una berlina deportiva que como un monovolumen, con una dirección comunicativa y una suspensión que contiene los balanceos de la carrocería sin sacrificar el confort en viajes largos. Es un coche que te invita a disfrutar del trayecto, no solo del destino.

Diseño y estética

El diseño del S-MAX es puro 'Kinetic Design' de Ford, una filosofía que busca transmitir movimiento incluso en parado. Sus líneas son afiladas y musculosas, con un perfil ascendente y una parrilla frontal agresiva que lo distinguen claramente de sus rivales más cúbicos. Por dentro, el espacio es el rey, con una modularidad excepcional gracias a sus siete plazas. Sin embargo, el puesto de conducción te envuelve, con una consola orientada hacia el conductor y una sensación de control total que refuerza su carácter dinámico. Es la fusión perfecta entre la versatilidad de un monovolumen y la estética de un deportivo.

Tecnología y características

En su versión Titanium, el S-MAX venía equipado con la tecnología que se esperaba de un coche de alta gama en 2012. Aunque su sistema de infoentretenimiento no puede competir con las pantallas actuales, cumplía su función con conectividad y navegación. El verdadero despliegue tecnológico estaba bajo el capó: su motor 2.2 TDCi con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler era una pieza de ingeniería avanzada, capaz de ofrecer un rendimiento sobresaliente con un consumo homologado de 6,6 l/100km, una cifra notable para su potencia y peso.

Competencia

En el campo de batalla de los grandes monovolúmenes, el S-MAX se enfrentaba a titanes como el SEAT Alhambra y el Volkswagen Sharan, ambos maestros del espacio y la practicidad, pero con un enfoque menos pasional en la conducción. Otro gran rival era el Renault Espace, un icono del confort y la innovación interior. Sin embargo, ninguno de ellos lograba combinar como el Ford esa dualidad de vehículo familiar práctico durante la semana y compañero de disfrute en una carretera de montaña durante el fin de semana. Su alma deportiva siempre fue su mayor argumento.

Conclusión

El Ford S-MAX 2.2 TDCi 200 CV es un coche para el padre o la madre de familia que se niega a colgar los guantes de conducir. Es la prueba de que la practicidad no tiene por qué ser aburrida. Ofrece un espacio generoso, una versatilidad a prueba de familias numerosas y, al mismo tiempo, un motor lleno de carácter y un chasis que pide guerra. Es una compra inteligente que también satisface al corazón, un vehículo que deja una huella emocional imborrable y demuestra que se puede tener todo: familia y diversión.