Honda Civic 5p 1.8 i-VTEC Sport Aut. · 141 CV (2011-2012)

2012
Gasolina
FWD
Automático 5v
Honda Civic - Vista 1
Honda Civic - Vista 2
Honda Civic - Vista 3
Honda Civic - Vista 4

Especificaciones y análisis del Honda Civic

Potencia

141CV

Par

174Nm

Consumo

6.4l/100

Emisiones

150g/km

0-100 km/h

11.2s

Vel. Máx.

210km/h

Peso

1313kg

Precio

20,900

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

401 L

Depósito

50 L

Potencia

104 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima141 CV / 104 kW
Par máximo174 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito50 L
Maletero401 L

Análisis detallado del Honda Civic 5p 1.8 i-VTEC Sport Aut. · 141 CV (2011-2012)

Descripción general

El Honda Civic de 2012 no es solo un coche, es una declaración de intenciones. En un mundo de compactos a menudo predecibles, este Civic irrumpió con una personalidad arrolladora, combinando un diseño casi de ciencia ficción con la legendaria ingeniería del motor 1.8 i-VTEC. Es un vehículo que te elige tanto como tú a él, prometiendo una experiencia de conducción diferente y una fiabilidad que se ha convertido en el sello de la casa Honda.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este Civic es redescubrir el placer de un motor atmosférico. Sus 141 caballos no se entregan de golpe; te invitan a buscarlos en la zona alta del cuentavueltas, en un crescendo emocionante que culmina a 6500 rpm. La caja automática de 5 velocidades, con su convertidor de par, ofrece transiciones suaves para el día a día, aunque es al estirar las marchas donde el alma del i-VTEC canta de verdad. No es el más rápido de su clase, pero la conexión que transmite su chasis ágil y su dirección precisa te hace sentir parte de la máquina, convirtiendo cada curva en una oportunidad para sonreír.

Diseño y estética

Visualmente, el Civic de esta generación es una obra de arte futurista. Su carrocería afilada y aerodinámica parece esculpida por el viento, rompiendo con cualquier convencionalismo. Pero es en el interior donde la audacia alcanza su máxima expresión. El salpicadero de doble altura, con el velocímetro digital en un plano superior y el resto de la información debajo, te envuelve en un puesto de conducción que se siente como la cabina de una nave espacial. Es un diseño que no deja indiferente, creado para aquellos que se atreven a ser diferentes.

Tecnología y características

Más allá de su estética, este Civic es un prodigio de inteligencia práctica. El motor i-VTEC es una joya de la ingeniería que optimiza el rendimiento y el consumo sin necesidad de turbo. El interior, además de su futurista instrumentación, esconde soluciones geniales como los 'Magic Seats', que permiten una versatilidad de carga inigualable en su segmento, complementando un maletero ya de por sí generoso con 401 litros. Aunque su sistema de infoentretenimiento no sea el de un coche actual, su enfoque en la ergonomía y la funcionalidad del conductor era vanguardista para su época.

Competencia

En su momento, se enfrentó a gigantes como el Volkswagen Golf, el Ford Focus o el SEAT León. Mientras sus rivales europeos apostaban por la sobriedad o el dinamismo turboalimentado, el Civic ofrecía un camino distinto. Era la alternativa para el conductor que buscaba una fiabilidad a prueba de bombas, un diseño que girara cabezas y una mecánica atmosférica con un carácter único y adictivo. No competía en las mismas cifras, competía en emociones y en la promesa de una lealtad mecánica duradera.

Conclusión

El Honda Civic 1.8 i-VTEC de 2012 es mucho más que un simple medio de transporte. Es un coche con alma, una pieza de ingeniería japonesa creada con pasión y valentía. Su diseño puede ser polarizante y su rendimiento no busca récords, pero la sensación de calidad, su increíble fiabilidad y el placer de conducir un motor que pide ser exprimido lo convierten en una elección inteligente y emocional. Es un futuro clásico que representa una época en la que los coches todavía se atrevían a soñar.