Jaguar X-Type 3.0 V6 Sport · 230 CV (2001-2008)

2001
Gasolina
AWD
Manual 5v
Jaguar X-Type - Vista 1
Jaguar X-Type - Vista 2
Jaguar X-Type - Vista 3
Jaguar X-Type - Vista 4

Especificaciones y análisis del Jaguar X-Type

Potencia

230CV

Par

279Nm

Consumo

10.3l/100

Emisiones

244g/km

0-100 km/h

7s

Vel. Máx.

235km/h

Peso

1555kg

Precio

44,800

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

452 L

Depósito

62 L

Potencia

169.4 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima230 CV / 169.4 kW
Par máximo279 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero452 L

Análisis detallado del Jaguar X-Type 3.0 V6 Sport · 230 CV (2001-2008)

Descripción general

El Jaguar X-Type 3.0 V6 Sport representó la audaz incursión de la mítica marca británica en el competitivo segmento de las berlinas compactas de lujo a principios de siglo. Concebido bajo el paraguas de Ford, este modelo fue mucho más que un simple derivado; fue un intento apasionado de destilar la esencia de Jaguar, su elegancia y su espíritu deportivo, en un formato más accesible para un nuevo público que soñaba con el felino en su garaje.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del X-Type V6 es una experiencia que acaricia los sentidos. El corazón de la bestia, un motor de 3.0 litros y 230 caballos, emite un ronroneo grave que se convierte en un rugido embriagador al pisar el acelerador. La entrega de potencia es lineal y contundente, catapultándote de 0 a 100 km/h en 7 segundos con una nobleza exquisita. La tracción total permanente aporta una confianza inquebrantable en cualquier circunstancia, permitiendo trazar curvas con una precisión y aplomo que te hacen sentir uno con el asfalto. Es una sinfonía de potencia controlada y confort de marcha, un viaje que se disfruta tanto por el destino como por el propio trayecto.

Diseño y estética

Visualmente, el X-Type es un Jaguar en toda regla, una escultura rodante que hereda con orgullo los rasgos de su hermano mayor, el XJ. Sus cuatro faros redondos, la parrilla cromada y las líneas fluidas y aristocráticas evocan una elegancia atemporal que lo distingue de sus rivales teutones. El interior es un santuario de lujo británico, un abrazo cálido de madera noble y cuero que te transporta a un club de caballeros. Cada detalle, desde el tacto de los mandos hasta el diseño del salpicadero, está pensado para crear una atmósfera de exclusividad y tradición.

Tecnología y características

Para su época, el X-Type 3.0 V6 estaba notablemente bien equipado. Su mayor proeza tecnológica era el sofisticado sistema de tracción a las cuatro ruedas, que distribuía el par de forma inteligente para garantizar la máxima motricidad y seguridad. El motor V6 de aluminio, con admisión variable y cuatro válvulas por cilindro, era una pieza de ingeniería refinada. Aunque carece de las pantallas y la conectividad actuales, ofrecía elementos como la dirección sensible a la velocidad y un chasis bien afinado que priorizaba una experiencia de conducción pura y mecánica.

Competencia

El Jaguar X-Type se enfrentó a los titanes alemanes de la época: el BMW Serie 3 E46, el Mercedes-Benz Clase C W203 y el Audi A4 B6. Mientras el BMW era la referencia en dinamismo puro y el Mercedes en confort soberano, el Jaguar jugaba una carta diferente. Ofrecía un alma, un carácter y un estilo inconfundiblemente británicos. Su combinación de un potente motor V6, tracción total y un interior suntuoso lo posicionaba como una alternativa exótica y pasional para quien buscaba distinguirse de la multitud.

Conclusión

El Jaguar X-Type 3.0 V6 Sport es un coche que se elige con el corazón. Es la prueba de que se podía tener una berlina compacta, práctica y segura para el día a día sin renunciar al carisma y el alma de un auténtico deportivo de lujo. A pesar de sus orígenes compartidos, supo forjar una identidad propia, ofreciendo una experiencia de conducción gratificante y un encanto que perdura con el tiempo. Hoy es un clásico moderno, un testimonio rodante de una época en la que los coches todavía tenían una personalidad arrolladora.