Especificaciones y análisis del Jaguar XK
Potencia
298CV
Par
411Nm
Consumo
11.3l/100
Emisiones
269g/km
0-100 km/h
6.2s
Vel. Máx.
250km/h
Peso
1595kg
Precio
90,500€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 6v
RWD
4 / 3 puertas
330 L
71 L
219 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Jaguar XK 4.2 298 CV Coupé (2006-2008)
Descripción general
El Jaguar XK de 2006 no es solo un coche, es una declaración de principios. Representa la quintaesencia del Gran Turismo británico, una máquina que fusiona una elegancia atemporal con la fuerza bruta de su motor V8. Conducirlo es revivir una era dorada del automovilismo, donde el diseño y la pasión prevalecían sobre todo lo demás.
Experiencia de conducción
Al presionar el botón de arranque, el V8 de 4.2 litros cobra vida con un rugido profundo y adictivo que eriza la piel. En carretera, se desliza con una suavidad imperial, pero basta una insinuación del acelerador para desatar sus 298 caballos y sentir cómo la trasera se insinúa con nobleza. La aceleración de 0 a 100 km/h en 6.2 segundos es contundente, y la caja automática de 6 velocidades responde con una fluidez que te permite devorar kilómetros sin esfuerzo, sintiéndote el rey de la carretera.
Diseño y estética
La silueta del XK es una obra de arte firmada por Ian Callum. Su larguísimo capó, la zaga musculosa y la línea de techo descendente crean una presencia imponente y seductora. Es un diseño que no envejece, que sigue girando cabezas. Por dentro, te abraza un ambiente de lujo clásico, con madera noble, cuero de alta calidad y un cuidado por el detalle que te transporta a un club de caballeros inglés. Su chasis de aluminio no solo es una proeza técnica, sino que contribuye a su ligereza y agilidad.
Tecnología y características
Para su época, el XK estaba a la vanguardia. Su chasis de aluminio era revolucionario, y ya incorporaba una pantalla táctil central para gestionar la navegación y el sistema de audio, algo poco común en 2006. La suspensión adaptativa le permitía cambiar de un confortable crucero a un deportivo eficaz con solo tocar un botón, ofreciendo una dualidad que definía su carácter de auténtico GT.
Competencia
En el exclusivo club de los grandes coupés, el Jaguar XK se medía con titanes como el Porsche 911, el BMW Serie 6 o el Mercedes-Benz SL. Mientras el 911 ofrecía una deportividad más pura y el Mercedes un enfoque más tecnológico y burgués, el XK aportaba un alma única, un equilibrio perfecto entre confort, deportividad y un carisma británico inconfundible que lo convertía en la elección del conocedor.
Conclusión
El Jaguar XK es mucho más que la suma de sus partes. Es una experiencia sensorial, un viaje en el tiempo a una época de elegancia y potencia sin filtros. Es un coche para ser disfrutado con calma, para sentir el pulso de su motor V8 y admirar la belleza de sus líneas en el reflejo de un escaparate. No es el más rápido ni el más moderno, pero posee un alma y un carácter que lo convierten en un clásico instantáneo y un objeto de deseo eterno.




