Especificaciones y análisis del KIA Sportage
Potencia
128CV
Par
175Nm
Consumo
11l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
14.7s
Vel. Máx.
172km/h
Peso
1394kg
Precio
13,523€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
AWD
4 / 3 puertas
368 L
53 L
94 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del KIA Sportage 2.0 DOHC 2p techo lona · 128 CV (1994-2001)
Descripción general
El KIA Sportage de 1996 no es solo un coche, es un billete a la nostalgia y la aventura. En su versión de 3 puertas con techo de lona, este pionero de los SUV compactos encapsula un espíritu de libertad que hoy es difícil de encontrar. Fue uno de los primeros en demostrar que no necesitabas un todoterreno gigante para escapar del asfalto y sentir el viento en la cara.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante es una experiencia analógica y pura. Sus 128 caballos se sienten voluntariosos, aunque no busques prestaciones de infarto. La caja de cambios manual de 5 velocidades y la tracción total te conectan directamente con la mecánica, haciéndote partícipe de la conducción. La suspensión, robusta y pensada para caminos rotos, transmite cada textura del terreno, mientras que el techo de lona abierto transforma cualquier viaje en una pequeña expedición.
Diseño y estética
Su diseño es un encantador reflejo de los años 90. Líneas cuadradas pero amables, una carrocería compacta y elevada, y esa mirada simpática de sus faros. Pero la verdadera joya es el techo de lona, un detalle que lo convierte en un vehículo recreacional único, a medio camino entre un todoterreno y un descapotable. Es un diseño honesto, funcional y lleno de personalidad que hoy despierta sonrisas.
Tecnología y características
La tecnología aquí se mide en robustez mecánica, no en pantallas táctiles. Su corazón es un motor 2.0 DOHC de inyección indirecta, fiable y sencillo. La tracción a las cuatro ruedas era su principal argumento tecnológico, prometiendo capacidades fuera de pista. Olvídate de ayudas a la conducción o conectividad; su mayor 'gadget' es la capacidad de quitar el techo para conectar directamente con el entorno.
Competencia
En su época, el Sportage se batía en duelo con otros pequeños aventureros que definieron el segmento. El Suzuki Vitara era su archienemigo, compartiendo esa filosofía de todoterreno ligero y divertido. El Toyota RAV4 de primera generación también jugaba en esa liga, aunque con un enfoque quizás un poco más asfáltico. Eran coches que vendían un estilo de vida activo y desenfadado.
Conclusión
Este KIA Sportage es mucho más que la suma de sus partes. Es una máquina del tiempo que nos recuerda una era más sencilla y optimista. Un coche imperfecto, ruidoso y lento para los estándares actuales, pero con un alma inmensa. Es el compañero ideal para quien valora la experiencia por encima de la eficiencia, un clásico popular que sigue susurrando promesas de escapadas inolvidables.




