KIA Stinger 2.2 CRDI 147 kW (200 CV) GT Line · 200 CV (2017-2018)

2018
Gasóleo
RWD
Automático 8v
KIA Stinger - Vista 1
KIA Stinger - Vista 2
KIA Stinger - Vista 3
KIA Stinger - Vista 4

Especificaciones y análisis del KIA Stinger

Potencia

200CV

Par

441Nm

Consumo

5.6l/100

Emisiones

147g/km

0-100 km/h

7.6s

Vel. Máx.

230km/h

Peso

1778kg

Precio

47,150

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 8v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

406 L

Depósito

60 L

Potencia

147 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima200 CV / 147 kW
Par máximo441 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 8v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero406 L

Análisis detallado del KIA Stinger 2.2 CRDI 147 kW (200 CV) GT Line · 200 CV (2017-2018)

Descripción general

El KIA Stinger irrumpió en el mercado como una declaración de intenciones, un golpe sobre la mesa de la marca coreana. No era solo un coche, era la audaz ambición de crear un gran turismo capaz de mirar de tú a tú a las berlinas alemanas que dominaban el segmento. Este Stinger diésel, con su acabado GT Line, representa el equilibrio perfecto entre la estética deportiva que enamora y la lógica de un motor pensado para devorar kilómetros sin descanso.

Experiencia de conducción

Al volante, el Stinger 2.2 CRDI te envuelve en una atmósfera de gran turismo auténtico. Sus 200 caballos y el generoso par motor de 441 Nm empujan con contundencia desde bajas vueltas, haciendo que los adelantamientos y las incorporaciones sean un mero trámite. La tracción trasera aporta ese toque de dinamismo que los puristas adoran, permitiendo un paso por curva noble y aplomado. No es un deportivo radical, sino un compañero de viaje soberbio, con una caja automática de 8 velocidades suave y eficaz que prioriza el confort en largos trayectos sin renunciar a una respuesta enérgica cuando se le exige.

Diseño y estética

Su diseño es pura emoción. Un capó larguísimo, una caída de techo tipo fastback que fluye hacia una zaga corta y musculosa, y detalles como las branquias laterales o las cuatro salidas de escape simuladas gritan deportividad. Es un coche que gira cabezas, que parece más caro y exótico de lo que es. Por dentro, el GT Line ofrece un habitáculo centrado en el conductor, con materiales de buena calidad y un ajuste sólido que sorprende. Los asientos deportivos recogen el cuerpo a la perfección y la sensación general es la de estar en un coche especial, bien hecho y pensado para disfrutar.

Tecnología y características

Para su época, el Stinger GT Line venía cargado de tecnología. El sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil, aunque no tan avanzado como los actuales, cumplía con creces ofreciendo conectividad y navegación. Pero donde realmente destacaba era en sus ayudas a la conducción, con control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril y frenada de emergencia, elementos que lo convertían en un vehículo seguro y muy cómodo para viajar por autopista.

Competencia

El Stinger se atrevió a competir en un terreno dominado por gigantes como el BMW Serie 4 Gran Coupé y el Audi A5 Sportback. También se enfrentaba al Volkswagen Arteon, otro contendiente que apostaba por el diseño. Frente a ellos, el KIA jugaba la baza de una relación precio-equipamiento-potencia casi imbatible, ofreciendo una estética arrebatadora y una experiencia de conducción genuina de propulsión trasera que lo diferenciaba.

Conclusión

El KIA Stinger 2.2 CRDI GT Line es más que una berlina diésel; es un acto de valentía y una compra pasional. Es para quien busca un diseño espectacular y las sensaciones de un gran turismo de propulsión trasera, pero con la racionalidad de un consumo contenido para el día a día y los largos viajes. Fue el coche que demostró que KIA podía hacer algo más que vehículos prácticos, podía fabricar coches que emocionan y se desean.