Especificaciones y análisis del Lancia Delta
Potencia
190CV
Par
400Nm
Consumo
5.7l/100
Emisiones
149g/km
0-100 km/h
7.9s
Vel. Máx.
222km/h
Peso
1505kg
Precio
32,690€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 6v
FWD
5 / 5 puertas
380 L
58 L
139.5 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Lancia Delta Platinum 1.9 Multijet Twinturbo 190 CV (2011-2012)
Descripción general
El Lancia Delta de 2008 no es un coche cualquiera; es una declaración de intenciones, un manifiesto de diseño italiano en un mar de compactos alemanes. Esta versión Platinum, con el potente motor 1.9 Multijet Twinturbo de 190 CV, representa la culminación de una idea: la de fusionar la elegancia de una berlina de lujo con la practicidad de un cinco puertas. Conducir este Delta es revivir una época en la que Lancia se atrevía a ser audaz, a crear automóviles con alma que despertaban pasiones y no dejaban a nadie indiferente.
Experiencia de conducción
Al volante, las sensaciones son intensas y gratificantes. El corazón de este Delta, un motor diésel con doble turbo, empuja con una fuerza descomunal desde muy bajas vueltas, entregando 400 Nm de par que te pegan al asiento. La aceleración es contundente y lineal, casi como la de un motor de gasolina, permitiéndote disfrutar de adelantamientos fulgurantes y una conducción ágil. A pesar de su enfoque en el confort, su chasis se siente aplomado y seguro, transmitiendo confianza para devorar kilómetros en autopista con un silencio y una comodidad soberbios. No es un deportivo puro, pero sí un gran turismo en formato compacto que te hace sentir poderoso y especial en cada viaje.
Diseño y estética
El diseño es, sin duda, su carta de presentación más emocionante. Las líneas fluidas y esculpidas de su carrocería, la icónica parrilla frontal y, sobre todo, esas luces traseras LED que parecen flotar en la noche, lo convierten en una obra de arte rodante. Por dentro, el ambiente es puro lujo italiano. Los asientos, a menudo tapizados en cuero Poltrona Frau y Alcántara, te acogen en un espacio sorprendentemente amplio, especialmente en las plazas traseras gracias a su banqueta deslizable. Cada detalle, desde el tacto de los materiales hasta la iluminación ambiental, está pensado para crear una atmósfera única y sofisticada, muy alejada de la frialdad de sus competidores.
Tecnología y características
Bajo su piel de alta costura, el Delta escondía tecnología avanzada para su tiempo. El sistema de doble turbo secuencial del motor era una proeza que garantizaba una respuesta inmediata y una eficiencia notable. Además, equipaba sistemas como el 'Absolute Handling System', un control de estabilidad evolucionado que trabajaba junto a la dirección activa para mejorar la seguridad y el placer de conducir. Elementos como la suspensión adaptativa opcional o el sistema de infoentretenimiento Blue&Me, desarrollado con Microsoft, demostraban que el estilo no estaba reñido con la innovación, ofreciendo una experiencia de conducción moderna y conectada.
Competencia
En su momento, el Lancia Delta se enfrentó a los titanes del segmento compacto premium, como el Audi A3, el BMW Serie 1 o el Volkswagen Golf. Sin embargo, su batalla no se libraba en el mismo terreno. Mientras sus rivales alemanes apostaban por la sobriedad, la perfección milimétrica o la deportividad pura, el Delta ofrecía algo diferente: un carácter latino, un diseño que enamoraba y un nivel de confort y exclusividad que lo acercaban a segmentos superiores. Era la elección para quien buscaba distinguirse, para quien valoraba la belleza y la emoción por encima de la funcionalidad espartana.
Conclusión
El Lancia Delta 1.9 Twinturbo es mucho más que un simple coche; es una experiencia emocional. Es la prueba de que se puede tener un vehículo práctico para el día a día sin renunciar a un diseño espectacular y a unas prestaciones que te dibujan una sonrisa. Representa el canto de cisne de una marca legendaria, un coche valiente y lleno de personalidad que, incluso hoy, sigue girando cabezas y conquistando corazones. Es una joya para entendidos, un futuro clásico que nos recuerda que la automoción también puede ser arte.




