Especificaciones y análisis del Lancia Ypsilon
Potencia
60CV
Par
102Nm
Consumo
6.6l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
10.9s
Vel. Máx.
177km/h
Peso
910kg
Precio
11,630€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
FWD
5 / 3 puertas
215 L
47 L
44 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Lancia Y 1.2 LS ECVT · 60 CV (1996-2001)
Descripción general
El Lancia Ypsilon de 1997 no era simplemente un coche, era una declaración de intenciones rodante. En una época de utilitarios funcionales pero a menudo anodinos, Lancia nos regaló una pequeña joya de diseño italiano, un vehículo que apelaba directamente al corazón y al sentido de la estética, demostrando que la elegancia y el estilo no estaban reñidos con un tamaño compacto.
Experiencia de conducción
Conducir este Ypsilon es una experiencia deliciosamente analógica. Sus 60 caballos pueden parecer modestos, pero gracias a su ligereza de solo 910 kg, se siente ágil y vivaz en el tráfico urbano. El motor 1.2 sube de vueltas con alegría y la caja de cambios manual te conecta directamente con la mecánica. No busca récords de velocidad, sino ofrecer una conducción placentera y con carácter, un baile suave y ágil por las calles de la ciudad que te saca una sonrisa.
Diseño y estética
Aquí es donde el Ypsilon se convierte en arte. Su carrocería de líneas suaves y redondeadas, casi esculturales, rompía con la sobriedad de sus competidores. Por dentro, la audacia continuaba con su icónico cuadro de instrumentos central, una solución que liberaba la visión del conductor y creaba un ambiente de salón. Cada detalle, cada material, transmitía una sensación de refinamiento y distinción inusual en su segmento.
Tecnología y características
La tecnología del Ypsilon se centraba en la eficiencia y la funcionalidad, sin alardes innecesarios. Su motor de inyección indirecta era un corazón fiable y conocido, mientras que su chasis, con suspensión McPherson delante, buscaba un equilibrio entre confort y agilidad. La mayor innovación era conceptual: integrar el diseño y la ergonomía de una forma tan atrevida, como demostraba su panel de instrumentos central, adelantándose a una tendencia que veríamos años después.
Competencia
En el mercado, se enfrentaba a gigantes como el Ford Fiesta, el Opel Corsa o el Volkswagen Polo. Mientras sus rivales alemanes y franceses apostaban por la practicidad y la robustez, el Lancia Ypsilon jugaba en otra liga: la del encanto. Su verdadero competidor era el deseo de diferenciarse, de conducir un coche que no solo te llevara de un punto a otro, sino que te hiciera sentir especial en el trayecto.
Conclusión
El Lancia Ypsilon de 1997 es un coche que se compra con el corazón. Es un pequeño clásico que encapsula la esencia del diseño italiano: belleza, audacia y una pizca de emoción. Más que un simple medio de transporte, fue y sigue siendo un accesorio de estilo, un refugio de buen gusto sobre ruedas que nos recuerda una época en la que los coches tenían alma y personalidad propia.




