Especificaciones y análisis del Lancia Z
Potencia
109CV
Par
250Nm
Consumo
-l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.7s
Vel. Máx.
175km/h
Peso
1615kg
Precio
31,830€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
7 / - puertas
340 L
80 L
80 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Lancia Z 2.1 TD LX 5 plazas · 109 CV (1994-1999)
Descripción general
El Lancia Z representa un viaje nostálgico a los años 90, una época en la que los monovolúmenes eran los reyes indiscutibles de la carretera familiar. Nacido del proyecto Eurovan, este vehículo fue la interpretación de Lancia del coche familiar perfecto, un intento de fusionar una versatilidad sin precedentes con el toque de distinción y elegancia inherente a la marca italiana. Era más que un simple medio de transporte; era una promesa de aventuras y confort para toda la familia.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del Lancia Z es redescubrir una forma de conducir más pura y conectada. Su motor turbodiésel de 109 caballos, aunque modesto para los estándares actuales, empuja con una honestidad y un par motor generoso desde bajas vueltas, transmitiendo una sensación de fuerza tranquila y fiable. No busca la velocidad, sino la placidez de un viaje largo y sereno. La suspensión, orientada claramente al confort, absorbe las irregularidades del asfalto con suavidad, convirtiendo cada kilómetro en una experiencia relajada, como un crucero familiar surcando el continente.
Diseño y estética
Aunque compartía su silueta con sus hermanos de proyecto, el Lancia Z se distinguía por detalles que evocaban su linaje. La calandra cromada, seña de identidad de Lancia, y los acabados interiores de la versión LX, le conferían un aura de refinamiento y exclusividad. Su diseño, pragmático y funcional, maximizaba el espacio interior hasta cotas asombrosas, ofreciendo un habitáculo cavernoso y modular para siete pasajeros. Era la belleza de la función, una carrocería pensada por y para la vida a bordo.
Tecnología y características
La tecnología del Lancia Z era un fiel reflejo de su tiempo: robusta, funcional y sin complicaciones innecesarias. El motor diésel con inyección indirecta, turbo e intercooler era una mecánica probada y duradera. Contaba con elementos de confort avanzados para la época en su acabado LX, como el aire acondicionado o los elevalunas eléctricos, que lo posicionaban en la parte alta del segmento. Era una tecnología al servicio del bienestar, diseñada para durar y para hacer la vida más fácil, lejos de las complejas asistencias electrónicas de hoy en día.
Competencia
Sus rivales más directos eran su propia familia: el Peugeot 806, el Citroën Evasion y el Fiat Ulysse, con los que compartía casi todo. Sin embargo, su verdadera batalla la libraba contra gigantes como el Renault Espace, pionero y referente del segmento, y el trío formado por el Ford Galaxy, VW Sharan y SEAT Alhambra. Frente a ellos, el Lancia Z jugaba la carta de la distinción, intentando seducir a aquellos conductores que buscaban algo más que espacio, un toque de alma y estilo italiano en su garaje.
Conclusión
El Lancia Z fue un monovolumen con alma, un vehículo que cumplió con creces su misión de transportar familias con un confort y una elegancia superiores. Representa una era dorada del automóvil familiar, uniendo la practicidad de un diseño inteligente con el carácter de una marca legendaria. Hoy, recordarlo es evocar la imagen de veranos interminables y viajes por carretera, un símbolo de libertad y espacio que dejó una huella imborrable en el corazón de muchas familias.




