Especificaciones y análisis del Land Rover Freelander
Potencia
120CV
Par
165Nm
Consumo
10.2l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.1s
Vel. Máx.
160km/h
Peso
1380kg
Precio
21,485€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
AWD
5 / 3 puertas
473 L
59 L
88 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Land Rover Freelander 1.8i 3p · 120 CV (2000)
Descripción general
El Land Rover Freelander de 1996 no fue solo un coche, fue una declaración de intenciones. Nació para conquistar la ciudad y el campo, encapsulando el espíritu de aventura de Land Rover en un formato más accesible y juvenil. Este 1.8i de 3 puertas es el recuerdo vivo de una época en la que los SUV compactos empezaban a soñar con la libertad.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del Freelander es una experiencia nostálgica y auténtica. Sus 120 caballos, entregados por el motor de gasolina 1.8i, se sienten voluntariosos y llenos de carácter, gestionados por una caja manual de 5 velocidades que te conecta directamente con la mecánica. No busca récords de velocidad, sino transmitir seguridad gracias a su tracción total permanente. Es un coche que invita a disfrutar del paisaje, sintiendo cómo su suspensión absorbe con soltura tanto el asfalto urbano como los caminos de tierra, recordándote en cada curva su herencia todoterreno.
Diseño y estética
Su diseño es icónico y atemporal. La carrocería de 3 puertas le confiere un aspecto compacto, casi de juguete aventurero, pero con la robustez inconfundible de un Land Rover. Sus líneas redondeadas suavizaron la imagen ruda de la marca, creando un vehículo amigable y carismático que enamoró a una nueva generación de conductores. Es un diseño que evoca escapadas de fin de semana y la promesa de descubrir nuevos horizontes.
Tecnología y características
La tecnología del Freelander era ingeniosa para su tiempo. Su corazón era un motor de aluminio de 1.8 litros y 16 válvulas, una solución moderna para la época. Sin embargo, su verdadera magia residía en el sistema de tracción total permanente, una innovación que le otorgaba capacidades fuera del asfalto muy superiores a las de sus competidores directos. Aunque hoy su equipamiento nos parezca sencillo, su concepción mecánica fue una brillante combinación de confort en carretera y aptitudes camperas.
Competencia
En un mercado que empezaba a florecer, el Freelander se enfrentó a gigantes japoneses como el Toyota RAV4 y el Honda CR-V. Mientras sus rivales apostaban por una orientación más asfáltica y fiable, el pequeño Land Rover jugaba la carta del prestigio, el diseño británico y, sobre todo, una capacidad todoterreno genuina que lo diferenciaba del resto. Era la opción pasional, el que llevaba el espíritu de la aventura grabado en su ADN.
Conclusión
El Land Rover Freelander 1.8i es mucho más que un simple SUV de los 90; es un clásico moderno con un alma inmensa. Representa la libertad de elegir tu propio camino, sin importar si es de asfalto o de tierra. A pesar de sus conocidos desafíos de fiabilidad, su carisma, su diseño y la sensación de aventura que transmite lo convierten en un vehículo inolvidable, una pieza de la historia del automovilismo que sigue despertando sonrisas y ganas de explorar.




