Especificaciones y análisis del Land Rover Freelander
Potencia
117CV
Par
160Nm
Consumo
10.4l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.6s
Vel. Máx.
170km/h
Peso
1427kg
Precio
30,300€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
AWD
5 / 5 puertas
546 L
59 L
86 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Land Rover Freelander 4x4 Excursion 1.8i SE · 117 CV (2002-2003)
Descripción general
El Land Rover Freelander de primera generación no es solo un coche, es el sueño de la aventura hecho accesible. Lanzado en una época donde los SUV compactos apenas comenzaban a florecer, este modelo de 2002 con su motor 1.8 de gasolina se presentó como la puerta de entrada al legendario mundo de Land Rover, prometiendo versatilidad y un espíritu indomable para el día a día.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del Freelander es sentir una conexión inmediata con el camino, ya sea de asfalto o de tierra. Sus 117 caballos no buscan récords de velocidad, sino ofrecer una entrega de potencia constante y fiable para superar obstáculos. La tracción total permanente y la caja manual de 5 velocidades te hacen partícipe de la conducción, transmitiendo una sensación de control y seguridad que invita a explorar más allá de lo convencional, con una comodidad sorprendente para su época.
Diseño y estética
Su diseño es un icono atemporal de robustez y simpatía. Las líneas cuadradas, la elevada altura al suelo y la inconfundible rueda de repuesto colgada en el portón trasero gritan 'aventura'. No es un coche que busque la elegancia aerodinámica, sino la funcionalidad y el carácter. Es un vehículo que envejece con dignidad, evocando una nostalgia por la exploración y la durabilidad que pocos coches modernos consiguen transmitir.
Tecnología y características
La tecnología del Freelander se centra en la mecánica y la eficacia todoterreno, no en los lujos digitales. Su corazón es un motor de inyección indirecta y su alma, un sistema de tracción total permanente. La suspensión independiente en ambos ejes fue una apuesta por el confort en carretera sin sacrificar por completo su herencia campera. Es la tecnología de la vieja escuela: robusta, comprensible y diseñada con un propósito claro.
Competencia
En su apogeo, el Freelander se midió con gigantes japoneses como el Toyota RAV4 y el Honda CR-V, que definían el segmento con su fiabilidad y enfoque más asfáltico. Frente a ellos, el Land Rover oponía su prestigioso emblema y unas capacidades fuera de carretera que, para muchos, estaban un escalón por encima. Era la elección pasional frente a la lógica, el espíritu británico contra la eficiencia nipona.
Conclusión
El Freelander 1.8i es mucho más que un simple SUV; es una declaración de intenciones. Un vehículo que, a pesar de sus modestas prestaciones y su conocida fragilidad mecánica, conquista por su carisma y su promesa de libertad. Es el compañero ideal para quienes valoran la experiencia de viaje por encima del destino, un clásico moderno que te recuerda que la aventura puede empezar justo al salir del garaje.




