Land Rover Freelander 2.0 XEdi 5p · 98 CV (2000)

1996
Gasóleo
AWD
Manual 5v
Land Rover Freelander - Vista 1
Land Rover Freelander - Vista 2
Land Rover Freelander - Vista 3
Land Rover Freelander - Vista 4

Especificaciones y análisis del Land Rover Freelander

Potencia

98CV

Par

210Nm

Consumo

7.7l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

14.6s

Vel. Máx.

157km/h

Peso

-kg

Precio

26,745

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

546 L

Depósito

59 L

Potencia

72 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima98 CV / 72 kW
Par máximo210 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito59 L
Maletero546 L

Análisis detallado del Land Rover Freelander 2.0 XEdi 5p · 98 CV (2000)

Descripción general

El Land Rover Freelander de 1996 no fue solo un coche, fue una declaración de intenciones. Nació para conquistar la ciudad con el espíritu aventurero de la campiña inglesa, creando un nuevo camino para los SUV compactos. Fue el primer Land Rover sin chasis de largueros y travesaños, una audaz apuesta que democratizó la leyenda y la puso al alcance de familias que soñaban con escapar del asfalto sin renunciar al confort diario.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Freelander 2.0 XEdi es conectar con una forma más pura de conducir. Sus 98 caballos no buscan récords de velocidad, sino entregar un empuje constante y fiable gracias a su generoso par motor desde bajas vueltas. Se siente robusto, un compañero leal que transmite seguridad tanto en el tráfico urbano como en un camino embarrado. La tracción total permanente te susurra al oído que no hay obstáculo insuperable, invitándote a explorar más allá de lo conocido con una calma y una capacidad que enamoran.

Diseño y estética

Su diseño es inconfundible, un equilibrio perfecto entre la rudeza de un todoterreno y la simpatía de un vehículo urbano. Las líneas rectas y la postura elevada gritan 'Land Rover', mientras que sus dimensiones contenidas y la práctica carrocería de cinco puertas lo hacían perfecto para el día a día. La rueda de repuesto colgada en el portón trasero no es solo un detalle estético, es un recordatorio constante de su alma aventurera, un icono de una época dorada del diseño automotriz.

Tecnología y características

Para su tiempo, el Freelander era un vehículo ingenioso. Su motor diésel de inyección directa con intercooler ofrecía una eficiencia notable. Sin embargo, la verdadera magia residía en su sistema de tracción total permanente y el innovador control de descenso de pendientes (HDC), una tecnología heredada de sus hermanos mayores que le otorgaba una destreza fuera del asfalto sorprendente para un SUV sin reductora. La suspensión independiente en las cuatro ruedas era la clave de su buen comportamiento en carretera.

Competencia

El Freelander no llegó a un mercado vacío, sino que se enfrentó a titanes que también estaban definiendo el segmento de los SUV compactos. Sus principales adversarios fueron el Toyota RAV4, con su enfoque más ágil y deportivo, y el Honda CR-V, que destacaba por su practicidad y fiabilidad japonesa. También competía con el robusto Suzuki Grand Vitara, creando una batalla fascinante por el corazón de los nuevos aventureros urbanos.

Conclusión

Más que un simple modelo, el Freelander de primera generación es un pedazo de historia del automovilismo. Fue el vehículo que demostró que se podía tener lo mejor de dos mundos: la comodidad y manejabilidad de un turismo con la capacidad y el prestigio de un auténtico Land Rover. A pesar de sus conocidos desafíos de fiabilidad, su carisma, su diseño atemporal y su espíritu pionero lo convierten en un clásico moderno, un coche que se compra y se mantiene con el corazón.