Land Rover Freelander 2 Td4 2.2 HSE Aut. · 160 CV (2006-2008)

2006
Gasóleo
AWD
Automático 6v
Land Rover Freelander - Vista 1
Land Rover Freelander - Vista 2
Land Rover Freelander - Vista 3
Land Rover Freelander - Vista 4

Especificaciones y análisis del Land Rover Freelander

Potencia

160CV

Par

400Nm

Consumo

8.5l/100

Emisiones

224g/km

0-100 km/h

11.2s

Vel. Máx.

181km/h

Peso

1890kg

Precio

43,870

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

405 L

Depósito

68 L

Potencia

118 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima160 CV / 118 kW
Par máximo400 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito68 L
Maletero405 L

Análisis detallado del Land Rover Freelander 2 Td4 2.2 HSE Aut. · 160 CV (2006-2008)

Descripción general

El Land Rover Freelander 2 de 2006 no fue solo una actualización, fue una reinvención total que lo catapultó al corazón del segmento SUV premium. Dejó atrás la reputación de su predecesor para nacer como un vehículo que encapsulaba el espíritu aventurero de Land Rover en un formato más accesible y refinado, prometiendo un equilibrio sublime entre la jungla de asfalto y los caminos de tierra.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Freelander 2 es sentir una inmediata sensación de control y seguridad. La posición de conducción elevada te otorga un dominio visual del entorno que inspira confianza. El motor diésel Td4 de 160 CV empuja con una fuerza serena y contundente desde bajas vueltas, gracias a sus 400 Nm de par, haciendo que cada aceleración sea un recordatorio de su poder latente. La transmisión automática gestiona la potencia con suavidad, convirtiendo los viajes largos en una experiencia relajante. Fuera del asfalto, su sistema de tracción total y una suspensión que absorbe irregularidades con aplomo te invitan a explorar sin miedo, sintiendo cómo el coche trabaja para mantenerte siempre en la trayectoria correcta. Es un coche que se siente sólido, robusto y preparado para todo.

Diseño y estética

Su diseño es una declaración de intenciones. Con líneas rectas, una parrilla imponente y una silueta robusta, el Freelander 2 heredó el ADN estético de sus hermanos mayores, el Discovery y el Range Rover. Es un diseño atemporal que proyecta capacidad y elegancia sin esfuerzo. Por dentro, el salto cualitativo fue inmenso. El habitáculo es espacioso, luminoso y está construido con materiales que, para su época, transmitían una clara sensación de lujo y durabilidad. Cada mando se siente sólido y el ambiente general es el de un refugio confortable y funcional, listo para cualquier aventura.

Tecnología y características

En su lanzamiento, el Freelander 2 HSE estaba a la vanguardia tecnológica, especialmente en lo que a capacidades se refiere. Su sistema Terrain Response, aunque simplificado, permitía adaptar la respuesta del coche a diferentes superficies con solo girar un dial, una maravilla que democratizaba la conducción todoterreno. El equipamiento de confort era generoso, con elementos que hoy son estándar pero entonces eran un lujo. Si bien su sistema de infoentretenimiento no puede competir con las pantallas actuales, su enfoque en la tecnología mecánica y de chasis era lo que realmente lo hacía especial y superior a muchos rivales.

Competencia

En un mercado cada vez más competido, el Freelander 2 se enfrentó a duros contrincantes. El BMW X3 ofrecía una experiencia de conducción más deportiva en carretera, mientras que modelos como el Honda CR-V o el Toyota RAV4 jugaban la carta de la fiabilidad japonesa. Sin embargo, ninguno de ellos podía igualar la dualidad del Freelander: su genuina y legendaria capacidad todoterreno combinada con un aura de prestigio británico. Era la elección para quien no quería renunciar a nada, ni al confort en la autopista ni a la aventura en la montaña.

Conclusión

El Land Rover Freelander 2 es mucho más que un SUV; es una experiencia. Representa el equilibrio perfecto entre la robustez y el refinamiento, un vehículo con alma que te anima a vivir más allá de lo cotidiano. Fue el modelo que demostró que se podía tener un auténtico Land Rover para el día a día sin comprometer su legendaria herencia. Conducirlo es sentir que tienes un compañero leal y capaz, un coche que no solo te lleva a tu destino, sino que enriquece el viaje.