Especificaciones y análisis del Land Rover Range Rover Sport
Potencia
390CV
Par
550Nm
Consumo
15.9l/100
Emisiones
374g/km
0-100 km/h
7.6s
Vel. Máx.
225km/h
Peso
2572kg
Precio
86,400€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 6v
AWD
5 / 5 puertas
- L
88 L
287 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Land Rover Range Rover Sport 4.2 V8 390 CV Supercharged (2005-2008)
Descripción general
El Land Rover Range Rover Sport 4.2 V8 Supercharged de 2005 no es solo un SUV, es una declaración de intenciones rodante. En una época donde la opulencia y la potencia sin complejos reinaban, este vehículo emergió como la perfecta simbiosis entre el lujo aristocrático de Range Rover y una sed de asfalto insaciable. Su corazón, un V8 sobrealimentado de 390 caballos, prometía emociones fuertes envueltas en el más exquisito confort británico.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante es una experiencia visceral. El rugido del V8 al despertar es una melodía grave y poderosa que anticipa la avalancha de par motor de 550 Nm. A pesar de sus más de 2.5 toneladas, la aceleración te pega al asiento con una contundencia inesperada, catapultándote de 0 a 100 km/h en 7.6 segundos. La sensación de dominio es absoluta, flotando sobre el asfalto gracias a una suspensión que aísla pero no desconecta, mientras la tracción total permanente garantiza un aplomo imperial. Es un crucero de lujo capaz de transformarse en un deportivo de pura sangre con solo insinuárselo al acelerador.
Diseño y estética
Su diseño es atemporal y musculoso. Proyecta una imagen de poder y prestigio que pocos coches consiguen. Las líneas son rectas y robustas, pero con una elegancia innata que lo distingue. Por dentro, te abraza un santuario de cuero, madera y materiales de alta calidad. Cada interruptor, cada costura, respira lujo y solidez. Es una cabina pensada para viajar en primera clase, aislado del mundanal ruido y envuelto en un confort soberbio, con una visibilidad dominante sobre el resto del tráfico.
Tecnología y características
Bajo su piel clásica se escondía tecnología de vanguardia para su tiempo. El motor V8 con compresor volumétrico era una obra de ingeniería, gestionado por una suave caja de cambios automática de seis velocidades. Pero la verdadera magia residía en su chasis, con suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes y un sistema de tracción total inteligente que le confería una dualidad asombrosa: era tan capaz de devorar curvas como de aventurarse por terrenos complicados, algo que sus rivales no siempre podían afirmar.
Competencia
En el olimpo de los SUV de altas prestaciones de mediados de los 2000, se medía con titanes como el Porsche Cayenne Turbo, que ofrecía un comportamiento más afilado, y el BMW X5 4.8is, con su dinamismo característico. También el Mercedes-Benz ML 500 jugaba en la misma liga. Sin embargo, el Range Rover Sport aportaba un aura de exclusividad británica y una capacidad todoterreno heredada de su linaje que lo convertían en una propuesta única, un perfecto equilibrio entre un deportivo, una berlina de lujo y un auténtico 4x4.
Conclusión
El Range Rover Sport 4.2 V8 Supercharged es una joya de una era pasada, un monumento al exceso y al placer de conducir. Es un coche que se compra con el corazón, no con la cabeza. Su consumo es elevado y su mantenimiento delicado, pero las sensaciones que ofrece son inolvidables. Es la personificación del poder, el lujo y la aventura, un vehículo que te hace sentir especial cada vez que te pones al volante. Una máquina emocional y carismática que deja una huella imborrable.




