Mazda 323 Sportive 1.8 16V 5p · 114 CV (2000-2001)

1995
Gasolina
FWD
Manual 5v

Especificaciones y análisis del Mazda 323

Potencia

114CV

Par

161Nm

Consumo

8.2l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

9.8s

Vel. Máx.

194km/h

Peso

1135kg

Precio

16,408

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

330 L

Depósito

55 L

Potencia

84 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima114 CV / 84 kW
Par máximo161 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero330 L

Análisis detallado del Mazda 323 Sportive 1.8 16V 5p · 114 CV (2000-2001)

Descripción general

El Mazda 323 Sportive 1.8 16V de 1995 es un coche que, a pesar de los años, sigue evocando una sensación de deportividad y fiabilidad. Con su motor de 1.8 litros y 114 CV, prometía una experiencia de conducción ágil y divertida, ideal para quienes buscaban algo más que un simple medio de transporte en la década de los 90. Su diseño de 5 puertas lo hacía práctico para el día a día, sin renunciar a un toque de dinamismo.

Experiencia de conducción

Al volante del Mazda 323 Sportive, uno experimenta una conexión directa con la carretera. La dirección, aunque no asistida con la sofisticación actual, ofrece una retroalimentación genuina. El motor de 114 CV, con su inyección indirecta y admisión variable, responde con entusiasmo, especialmente a partir de las 4000 rpm, donde entrega su par máximo de 161 Nm. La aceleración de 0 a 100 km/h en 9.8 segundos y una velocidad máxima de 194 km/h eran cifras respetables para su época, transmitiendo una sensación de agilidad y control. La suspensión tipo McPherson en ambos ejes, junto con las barras estabilizadoras, contribuía a un comportamiento dinámico y predecible, invitando a disfrutar de cada curva. Los frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros aseguraban una detención eficaz, inspirando confianza en la conducción deportiva.

Diseño y estética

El diseño del Mazda 323 Sportive de 1995 es un reflejo de la estética automotriz de su tiempo, con líneas que combinan funcionalidad y un sutil aire deportivo. Sus 4200 mm de largo, 1705 mm de ancho y 1410 mm de alto le otorgan una presencia compacta pero bien proporcionada. La carrocería de 5 puertas, aunque práctica, no sacrifica la silueta dinámica que se esperaba de una versión 'Sportive'. Las llantas de 15 pulgadas con neumáticos 195/55 R15 V complementan su imagen, sugiriendo un agarre firme y una postura decidida en la carretera. Es un diseño que, sin ser extravagante, logra transmitir un carácter juvenil y enérgico.

Tecnología y características

En el Mazda 323 Sportive de 1995, la tecnología se centraba en la mecánica y la eficiencia. Su motor de gasolina de 1.8 litros y 16 válvulas, con inyección indirecta y admisión variable, era un ejemplo de ingeniería avanzada para la época, buscando optimizar la entrega de potencia y el consumo. La transmisión manual de 5 velocidades, con tracción delantera, ofrecía un control preciso y una experiencia de conducción purista. Aunque carecía de las ayudas electrónicas modernas, su chasis bien equilibrado, con suspensión McPherson y barras estabilizadoras, representaba una tecnología de suspensión probada y efectiva. Los materiales del motor, con bloque de hierro y culata de aluminio, hablaban de una construcción robusta y duradera.

Competencia

En su segmento y época, el Mazda 323 Sportive se enfrentaba a competidores de peso como el Volkswagen Golf GTI, el Honda Civic VTi o el Ford Escort RS2000. Cada uno ofrecía su propia interpretación de la deportividad compacta, pero el Mazda se distinguía por su equilibrio entre fiabilidad, un comportamiento dinámico agradable y un diseño discreto pero con carácter. Aunque quizás no tan radical como algunos de sus rivales, el 323 Sportive ofrecía una alternativa sólida y atractiva para quienes buscaban un coche divertido y bien construido.

Conclusión

El Mazda 323 Sportive 1.8 16V de 1995 es un coche que, con el paso del tiempo, ha demostrado ser un compañero fiel y emocionante. Su combinación de un motor enérgico, un chasis equilibrado y un diseño atemporal lo convierten en un clásico moderno. Es un vehículo que invita a la conducción, a sentir la carretera y a disfrutar de cada trayecto. Para aquellos que valoran la mecánica pura y la fiabilidad japonesa, este Mazda es una elección que sigue emocionando y cumpliendo con creces.