Especificaciones y análisis del Mazda 626
Potencia
101CV
Par
224Nm
Consumo
5.2l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.5s
Vel. Máx.
185km/h
Peso
1265kg
Precio
20,134€
Resumen técnico
Gasóleo
Manual 5v
FWD
5 / 4 puertas
502 L
64 L
74 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Mazda 626 Sedan DiTD 16V Exclusive · 101 CV (2000-2001)
Descripción general
El Mazda 626 de 1998, en su versión berlina DiTD 16V Exclusive, se presenta como una opción sólida y equilibrada dentro del segmento de las berlinas medias de su época. Con un motor diésel de 101 CV y un enfoque en la fiabilidad y el confort, este modelo buscaba conquistar a aquellos conductores que valoraban la practicidad y la economía de uso sin renunciar a un cierto nivel de equipamiento y calidad.
Experiencia de conducción
Al volante del Mazda 626, la sensación predominante es de solidez y aplomo. Su motor diésel de 101 CV, aunque no es un derroche de potencia, ofrece una respuesta adecuada para el día a día y viajes largos, con un par motor de 224 Nm que se hace notar a 3000 rpm, facilitando los adelantamientos y la recuperación. La aceleración de 0 a 100 km/h en 11.5 segundos es razonable para su categoría. La dirección y la suspensión, aunque no buscan la deportividad, proporcionan un buen equilibrio entre confort y estabilidad, absorbiendo las irregularidades del terreno con eficacia. El consumo combinado de 5.2 l/100km es un punto fuerte, prometiendo una autonomía considerable gracias a su depósito de 64 litros. Es un coche que invita a la conducción relajada y a disfrutar de los kilómetros sin sobresaltos.
Diseño y estética
El diseño del Mazda 626 de 1998 es un reflejo de la sobriedad y la funcionalidad que caracterizaban a las berlinas japonesas de la época. Sus líneas son limpias y discretas, sin estridencias, buscando una elegancia atemporal. La carrocería berlina de cuatro puertas ofrece una silueta clásica y proporcionada. Aunque no es un coche que busque llamar la atención por su estética rompedora, su diseño se mantiene digno y funcional, con una buena habitabilidad interior y un maletero generoso de 502 litros, ideal para las necesidades familiares o de viaje.
Tecnología y características
En el apartado tecnológico, el Mazda 626 DiTD 16V Exclusive de 1998 incorporaba las soluciones propias de su tiempo. Su motor diésel de inyección directa con turbo e intercooler era una muestra de eficiencia y rendimiento para la época, con una culata de aluminio y un bloque de hierro que garantizaban durabilidad. La transmisión manual de 5 velocidades, combinada con la tracción delantera, ofrecía una experiencia de conducción directa y fiable. En cuanto a seguridad, contaba con frenos de disco ventilados delanteros y discos traseros, y estabilizadoras en ambos ejes, elementos que contribuían a una conducción segura y controlada. Aunque no disponía de las avanzadas ayudas a la conducción actuales, su equipamiento era competitivo para su segmento y año.
Competencia
En el competitivo segmento de las berlinas medias, el Mazda 626 se enfrentaba a duros rivales como el Volkswagen Passat, el Ford Mondeo, el Opel Vectra o el Toyota Avensis. Frente a ellos, el 626 ofrecía una propuesta basada en la fiabilidad mecánica, un consumo ajustado y un buen equilibrio entre confort y prestaciones. Si bien algunos de sus competidores podían destacar en aspectos como el diseño más atrevido o una mayor oferta de motores, el Mazda 626 se posicionaba como una alternativa sensata y duradera, especialmente para aquellos que buscaban un coche para el largo plazo con bajos costes de mantenimiento.
Conclusión
El Mazda 626 berlina DiTD 16V Exclusive de 1998 es un coche que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo un ejemplo de la filosofía de Mazda: ofrecer vehículos fiables, eficientes y bien construidos. Su motor diésel, su amplio interior y su diseño funcional lo convierten en una opción interesante para quienes buscan una berlina clásica con un historial de durabilidad. Es un coche que cumple con creces su cometido, ofreciendo una experiencia de conducción tranquila y económica, ideal para el día a día y los viajes familiares. Un compañero de viaje que, sin grandes alardes, se gana la confianza de sus propietarios por su honestidad y buen hacer.




