Especificaciones y análisis del Mercedes-Benz Clase CLK
Potencia
136CV
Par
190Nm
Consumo
-l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
12.8s
Vel. Máx.
200km/h
Peso
1575kg
Precio
44,572€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 5v
RWD
4 / 2 puertas
350 L
62 L
100 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Mercedes-Benz CLK 200 Cabrio Elegance Aut. · 136 CV (1997-2001)
Descripción general
El Mercedes-Benz CLK 200 Cabrio Elegance Aut. de 1996 es una joya atemporal que encarna la elegancia y el lujo de la marca alemana. Este descapotable de cuatro plazas, con su motor de gasolina de 136 CV y transmisión automática de 5 velocidades, promete una experiencia de conducción suave y placentera, ideal para quienes buscan disfrutar del camino con estilo y sofisticación. Su diseño clásico y sus prestaciones lo convierten en un vehículo deseable para los amantes de los cabriolets.
Experiencia de conducción
Conducir el CLK 200 Cabrio es una experiencia que evoca libertad y distinción. La suavidad de su motor de 136 CV, combinado con la transmisión automática, ofrece una marcha relajada y sin sobresaltos, perfecta para paseos costeros o escapadas de fin de semana. Aunque no es un coche de altas prestaciones, su aceleración de 0 a 100 km/h en 12.8 segundos y su velocidad máxima de 200 km/h son más que suficientes para disfrutar de un viaje cómodo y seguro. La sensación de ir a cielo abierto, con el viento acariciando el rostro, es inigualable y transforma cada trayecto en un momento especial. La dirección, aunque no es la más directa, contribuye a una conducción serena y controlada, mientras que la suspensión absorbe las irregularidades del terreno con la maestría esperada de un Mercedes-Benz.
Diseño y estética
El diseño del Mercedes-Benz CLK 200 Cabrio es un testimonio de la elegancia clásica de la marca. Sus líneas fluidas y proporciones equilibradas le otorgan una presencia imponente y sofisticada. La capota de lona, cuando está plegada, se integra armoniosamente en la carrocería, realzando su perfil deportivo y refinado. Los faros delanteros, con su característica forma ovalada, y la parrilla frontal con la estrella de Mercedes-Benz, son elementos distintivos que le confieren una identidad inconfundible. En el interior, la calidad de los materiales y el cuidado en los acabados son evidentes, creando un ambiente de lujo y confort. Los asientos, diseñados para cuatro ocupantes, ofrecen un buen soporte y comodidad, incluso en viajes largos. El maletero, con 350 litros de capacidad, es sorprendentemente espacioso para un cabrio de su época, permitiendo llevar el equipaje necesario para una escapada.
Tecnología y características
Aunque el Mercedes-Benz CLK 200 Cabrio es un modelo de 1996, incorpora la tecnología que se esperaba de un vehículo premium de su tiempo. Su motor de gasolina de 1998 cc, con 4 cilindros y 136 CV, utiliza inyección indirecta para una entrega de potencia suave y eficiente. La transmisión automática de 5 velocidades es un ejemplo de la ingeniería alemana, proporcionando cambios de marcha fluidos y sin interrupciones. En cuanto a la seguridad, cuenta con frenos de disco ventilados en la parte delantera y discos sólidos en la trasera, garantizando una frenada eficaz. La dirección asistida, aunque no se especifica su tipo, contribuye a una conducción más cómoda. Las llantas de 16 pulgadas con neumáticos 205/55 R16 aseguran un buen agarre y estabilidad en carretera. A pesar de su antigüedad, este modelo sigue ofreciendo una experiencia de conducción tecnológicamente competente para su segmento y época.
Competencia
En su época, el Mercedes-Benz CLK 200 Cabrio competía con otros cabriolets de lujo como el BMW Serie 3 Cabrio (E36), el Audi A4 Cabriolet y el Saab 9-3 Cabrio. Frente a ellos, el CLK destacaba por su elegancia atemporal, la suavidad de su motor y transmisión, y la reputación de fiabilidad y confort de Mercedes-Benz. Mientras que el BMW ofrecía una experiencia de conducción más deportiva, el CLK se inclinaba más hacia el lujo y la comodidad. El Audi, por su parte, presentaba un diseño más moderno, pero el Mercedes-Benz mantenía un encanto clásico que lo hacía único. El Saab, con su enfoque en la seguridad y la innovación, era una alternativa interesante, pero el CLK seguía siendo el referente en cuanto a prestigio y sofisticación.
Conclusión
El Mercedes-Benz CLK 200 Cabrio Elegance Aut. de 1996 es más que un coche; es una declaración de estilo y una invitación a disfrutar de la vida con elegancia. Su combinación de diseño clásico, confort de marcha y la calidad inherente a la marca de la estrella lo convierten en un vehículo que, a pesar de los años, sigue siendo deseable. Es el coche perfecto para aquellos que valoran la experiencia de conducción relajada, el lujo discreto y la posibilidad de disfrutar del aire libre con la sofisticación que solo un Mercedes-Benz puede ofrecer. Una elección acertada para quienes buscan un cabriolet con carácter y una historia que contar.




